Ante un
Congreso local sitiado por un grupo de choque priista de al menos 200
integrantes, la mayoría de los diputados
sonorenses aprobó esta mañana que el Legislativo se circunscriba a los deseos
del Ejecutivo, comandado por la gobernadora, la priista Claudia Pavlovich
Arellano.
Esta iniciativa de ley reformó,
derogó y adicionó diversas disposiciones de la Constitución de Sonora, entre
las que destaca el “veto al presupuesto”, que no es más que una oportunidad de
Pavlovich para que, de manera unilateral, esté facultada para desechar la Ley
de Ingresos y Presupuesto de Ingresos –previamente aprobada por los diputados–,
si la distribución de los recursos no le favorece.
Con esta
aprobación, la jefa del Ejecutivo
sonorense se hizo de la “garantía de conformación de la administración pública
directa y paraestatal” para que la creación o eliminación de dependencias sólo
esté a cargo de ella.
Asimismo,
“reafirmó la libertad presupuestaria”, debido a que con esta disposición
elevada a rango constitucional se relega
de cualquier decisión al Congreso local respecto de este tema.
Otra de las
ventajas obtenidas por Pavlovich fue la “publicación oportuna de la Gaceta
Parlamentaria”, con lo que se obliga a que la información legislativa, a
discutirse en el pleno, se dé a conocer con dos días de anticipación y no un
día, como se llevaba a cabo hasta este miércoles.
La
gobernadora también consiguió la
creación de una “agenda legislativa conjunta con el Ejecutivo”, con la
intención precisa de tutelar las acciones de los congresistas locales.
Y
finalmente, acotó la figura legal de
“sustituir al gobernador por falta absolutas, temporales y definitivas”, para
que cuando el jefe del Ejecutivo acumule 90 días en faltas absolutas o
temporales, el Congreso se convierta en un Colegio Electoral, obligado a elegir
–por aprobación de las dos terceras partes de sus integrantes– al próximo
mandatario, con la condición de que el sucesor sea diputado en funciones y
pertenezca al mismo partido del gobernador saliente.
El conteo.
A la sesión
extraordinaria de este miércoles asistieron 30 de 33 diputados y se ausentaron
Sandra Hernández Barajas, Ramón Antonio Díaz Nieblas, del PAN, y el perredista
Juan José Lam Angulo.
Se manifestaron en contra de la
reforma Carlos León, de Movimiento Ciudadano (MC), y las panistas Lina Costa
Cid y Martha Cecilia Camacho.
A favor de
la iniciativa votaron 27 de los 30 legisladores asistentes, entre ellos el
único representante de Morena, José Ángel Rochín; la fracción panista comandada
por Luis Serrato Castell y sus correligionarios Armando Gutiérrez, Javier
Dagnino, Carlos Fu, Carolina Lara, Manuel Villegas, Moisés Gómez Reyna, Lissete
López y Angélica Payán.
Y la bancada del PRI, coordinada por
el primo de la gobernadora, Epifanio Salido, y sus compañeros José Ramón Ruiz,
Lindsay Rosas, David Palafox, Iris Sánchez Chiú, Flor Ayala, José Luis
Castillo, Brenda Jaime, Omar Guillén Enrique Evangelista, Rafael Buelna, Jorge
Luis Márquez, y Ana María Luisa Valdez.
Así como
Javier Villarreal, Karmen Díaz Brown; y sus aliados de Nueva Alianza: Jaime
Valenzuela y Teresa María Olivares.
Debido a que esta aprobación no fue
bien recibida por los sonorenses, los diputados fueron sacados por la puerta
trasera del recinto legislativo, protegidos en todo momento por un dispositivo
de seguridad.
El miedo
crea leyes.
La intención
de engrandecer al Ejecutivo sonorense y acotar al poder Legislativo tiene su
origen el 18 de julio anterior, cuando la mandataria priista sonorense envió un
paquete de reformas al Congreso local basada en el hecho de que, durante las
pasadas elecciones, los candidatos a diputados locales de Morena obtuvieron el
triunfo en 20 de 21 distritos.
La victoria
morenista colocó a esta futura bancada local en el primer lugar de los enemigos
políticos de Pavlovich, debido a que el partido de Andrés Manuel López Obrador
consiguió la mayoría simple en el pleno legislativo.
También
logró la mayoría calificada, ya que con los votos de sus aliados del Partido
del Trabajo (PT) y Encuentro Social (PES), así como de los diputados
plurinominales asignados por el Instituto Estatal Electoral, Morena reúne a las
dos terceras partes del Congreso local, y esta condición faculta a los
morenistas a desaforar funcionarios, direccionar el presupuesto y destituir,
incluso, a la gobernadora
Ante este escenario político, que la
jefa del Ejecutivo habrá de enfrentar los próximos tres años, los colaboradores
de Pavlovich en la estructura gubernamental y el Congreso agilizaron esta
controversial iniciativa que polarizó a la población sonorense en el último
mes.
Desde ayer
en la tarde, la sede Legislativa fue
rodeada con vallas tres cuadras a la redonda, donde la policía estatal monto un
operativo especial y bloqueó los principales accesos al recinto.
El grupo de choque priista abarrotó
–desde las primeras horas de hoy– el interior de las instalaciones del Congreso
local y se apostó por fuera de la entrada principal, con el objetivo claro de
impedir el acceso a la prensa y a los manifestantes de Morena.
Paradójicamente,
los integrantes de ese tumultuoso grupo
de choque se manifestaron en contra del aborto, a favor de la justicia en el
caso ABC y por la instalación de plantas potabilizadoras en río Sonora, temas
que no fueron discutidos en el pleno del Congreso local.
La
encomienda.
Ahora que se aprobó la reforma de
Pavlovich, el artículo 163 de la Carta magna estatal ordena que la iniciativa
deber ser remitida a los 72 municipios sonorenses, y al menos 37 ayuntamientos
tendrían que aprobarla en sus respectivos cabildos.
Pero no sólo
eso, en este artículo también se
estipula que, a su vez, las dos terceras partes de esos cuerpos colegiados
deben autorizar las reformas, lo que se traduciría en realizar la labor de
convencimiento con 480 personas que se desempeñan como alcaldes, síndicos y
regidores, en un periodo no mayor a 27 días hábiles, teniendo como tiempo
perentorio el 15 de septiembre próximo.
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