Andrés Manuel López Obrador,
Presidente electo de la República, subió al estrado de la sala de sesiones a
las 13:28 horas para recibir su constancia de mayoría. Luego tomó la palabra:
“Participo con entusiasmo y solemnidad en este importante acto, en el cual el
Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación me ha entregado la
constancia que me acredita como Presidente Electo”, dijo.
Afuera de
Carlota Armero número 5000, en la Ciudad de México, decenas de personas apostadas detrás de las vallas del Estado Mayor
Presidencial, que lo seguían a través de las dos pantallas que fueron colocadas
sobre la banqueta del inmueble, se emocionaron y explotaron en un aplauso.
“La mayoría de los ciudadanos están
hartos de la prepotencia, el influyentismo, la deshonestidad y la deficiencia”, siguió después de agradecer a los
mexicanos su participación en las urnas.
“¡Y de las ratas!”, le contestó una
mujer, una de tantas que permaneció horas bajo los rayos del sol con el único
objetivo de verlo, aunque sea de lejos, pasar en su vehículo blanco rumbo a un
momento histórico.
Mientras López Obrador hablaba un
jovencito se abrazó a su madre y comenzó a llorar. Llevaba sobre los hombros
una mochila y hundió el rostro enrojecido en el hombro de la mujer.
“Reitero: voy a cumplir todos mis
compromisos de campaña, no le voy a fallar a los ciudadanos, habré de ser fiel
en todos mis actos al interés, la voluntad y el bienestar del único que manda
en este país: el pueblo de México”, dijo López Obrador para finalizar su discurso.
“¡Viva
México!”, exclamó.
“¡Viva!”, le
contestó la muchedumbre desde la calle.
“¡Viva
México! ¡Viva México!”.
“¡Viva!
¡Viva!”, gritaron.
“¡Señor Presidente, afuera está tu
gente! ¡Señor Presidente, afuera está tu gente!”, corearon mientras ondeaban
las banderillas rojas del Frente Popular Francisco Villa y los brazos de muchos
otras personas: hombres, mujeres, niños, ancianos, jóvenes, que llegaron poco a
poco durante el transcurso de la mañana y tomaron un lugar detrás de las vallas
metálicas para participar del arribo de López Obrador, quien en su tercer
intento por la silla presidencial, logró por fin una constancia de mayoría.
María
Guadalupe Almazán Valdez está recargada en la valla y abraza un muñeco del
“Peje” con la cabeza de plástico y cuerpo de trapo. El “Pejeluche” trae un
traje azul, una corbata guinda y la banda presidencial. Es un “Pejeluche” de
antes de que se inventaran los “Pejeluches” modernos, pues existe desde hace 13
años, cuando López Obrador enfrentó el proceso de desafuero. Desde entonces la
mujer lo ha traído de arriba para abajo en los eventos de Andrés Manuel en
busca de que el “Peje” se lo autografiara.
–Me lo
autografió ahora que fue a la Álvaro Obregón, mire aquí en su pancita–dice
mientras levanta el saco al muñeco y muestra un garabato que dice ‘Obrador’.
–¿Y lo cuida
mucho?
–Ya me lo
han querido cuidar varias veces con eso de ‘préstemelo en lo que usted va al
baño’; no se los presto nada. Es mi tesoro.
–¿Desde
cuándo lo tiene oiga?
–Desde hace
mucho, desde el desafuero. Ya se va a quedar conmigo, en mi historia.
La mujer
originaria de la colonia Ajusco, Coyoacán recuerda el día que le pidió a López
Obrador que le firmara su muñeco. Ella estaba muy pegada a la valla, como
ahora, y él pasó muy cerquita.
–En eso
pasó, lo alcancé a saludar, se lo puse enfrente con una pluma y me lo firmó. Hasta
le levanté su chaquetita–recuerda.
En eso está
María Guadalupe cuando se vislumbran un par de motocicletas que vienen
rugiendo. Es López Obrador que se acerca en su vehículo blanco, el de siempre.
Son las 13:05, viene retardado, pero ahí viene. La gente que lo espera desde la
mañana y que peleó el lugar más pegado a las vallas se alborota, aplaude y se
agita.
López
Obrador pasa de largo, no sin antes saludar desde el asiento del copiloto.
“¡Bienvenido
Presidente!”, gritan al unísono y emocionados ondean banderillas y aplauden.
Desde muy temprano el Estado Mayor
Presidencial, que se estrenó hoy como guardián del Presidente Electo, cerró
toda la cuadra a la redonda donde se ubica el Tribunal del Poder Electoral de
la Federación.
Las vallas,
durante el día, se convirtieron en los obstáculos que se abrían y cerraban al
antojo de los guardianes que decidían quién sí entraba y quién se quedaba
afuera.
A las 10:00
horas inició la sesión para discutir y aprobar el dictamen relativo al cómputo
de la elección de Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, la declaración de
validez de los comicios y la declaración del Presidente Electo.
Durante los
primeros 20 minutos un buen grupo de reporteros pudo seguir la sesión desde la
calle, así como varios simpatizantes de López Obrador que más allá de las
vallas escuchaban con curiosidad a los magistrados, pero alrededor de las 10:20
horas la señal de televisión se cortó y ya no regresó hasta las 13:00 horas.
Por eso
nadie afuera del inmueble pudo ver ni escuchar cuando Janine Otálora Melasis,
Magistrada presidente del Tribunal Electoral, declaró que “es válida la
elección de Presidente de los Estados Unidos Mexicanos”, ni tampoco cuando
Andrés Manuel López Obrador fue declarado Presidente Electo con un total de 30
millones 110 mil 320 votos; es decir, con el 53.20 por ciento de la votación y
31 puntos arriba del segundo lugar Ricardo Anaya Cortés.
Alrededor de
mediodía en el interior del Tribunal se daba un momento histórico: oficialmente
había ya un primer Presidente Electo de la izquierda mexicana. Mientras que
afuera llegaban y llegaban los simpatizantes de López Obrador.
“Amor con amor se paga #Teamo”, se
leía una frase en medio de un corazón en la pancarta de Francisca Cerda, una
mujer indígena que también traía un ramillete pequeño de flores para entregar a
López Obrador a su llegada. Esas flores, poco después, llegaron a manos de AMLO.
Después de
la declaratoria siguieron los preparativos de la policía capitalina y del
Estado Mayor Presidencial para recibir a los invitados del tabasqueño y al
futuro Presidente de la República.
La mayoría
arribó a bordo de sus vehículos. Primero llegó Manuel Bartlett, futuro director
de la Comisión Federal de Electricidad, y después Rocío Nahle García, próxima
Secretaria de Energía.
Luego
arribaron Alfonso Romo acompañado de Germán Martínez y más tarde llegaron Luisa
Maria Alcalde, Alejandro Encinas y Esteban Moctezuma.
Uno de los
últimos en llegar fue Marcelo Ebrard Casaubón, futuro Canciller de México, y su
llegada anunció que López Obrador estaba cerca, pues había salido de su casa
ubicada a minutos del Tribunal.
Para las 13:40 horas la Magistrada
presidenta dio por concluida la sesión solemne que los simpatizantes de López
Obrador sí pudieron seguir a través de las pantallas colocadas en la banqueta
de la calle Carlota Armero y Andrés Manuel, el “Peje” bajó del estrado con su
constancia en la mano que le significa, ahora sí, que es Presidente de la
República Electo. La tercera, fue la vencida.
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