El Consejo
Coordinador Empresarial (CCE) destacó la
necesidad de que los tres órdenes del gobierno y el sector privado conviertan
el desarrollo de la infraestructura en una política de Estado, porque además de
ser un detonador del crecimiento económico, apuntó, también es un factor de
inclusión social y mejora la calidad de vida de las personas.
En los
últimos 35 años, lamentó, los niveles de
inversión en infraestructura se han colocado por debajo del umbral óptimo en
México.
“Es necesario elevar los niveles de
inversión para el desarrollo de nuestra infraestructura. Tenemos que
incrementar, además, la eficiencia en el gasto, la transparencia en la
ejecución de los proyectos y priorizar aquellos que tienen mayor impacto en la
productividad de la economía”, señaló Juan Pablo Castañón, líder del organismo.
Precisó que,
según el Índice de Competitividad Global
2017–2018, México se encuentra en el lugar 62 de 137 países por la
competitividad de su infraestructura, cinco lugares más abajo que el año
pasado.
En gran medida, esa posición se debe
a los altos costos logísticos de nuestro país, por lo que las áreas de
oportunidades son enormes, abundó.
En ese
sentido, el CCE puso sobre la mesa tres
propuestas para el gobierno que encabezará Andrés Manuel López Obrador a partir
del 1 de diciembre próximo.
En primer
lugar, sostuvo, es necesario que haya
una mayor inversión pública y privada para el desarrollo de infraestructura.
“Es imprescindible que adoptemos y fortalezcamos esquemas de asociación
público-privada que permitan captar nuevas fuentes de financiamiento y
multipliquen nuestra capacidad para desarrollar más y mejores proyectos”.
En el
segundo punto tratar de asignar esta
inversión de manera más eficiente a través de una política transversal de
infraestructura. Para ello, apuntó, “debemos mejorar la planeación, ejecución y
evaluación en el desarrollo de los proyectos de infraestructura.”
De acuerdo
con el líder del CCE, “sólo así
lograremos impulsar una política pública integral y de largo plazo que permita
ordenar la importancia de los proyectos, facilite su financiamiento y mejore la
transparencia y el combate a la corrupción”.
Para
lograrlo, explicó, necesitamos mejorar
las capacidades técnicas de los tres órdenes de gobierno y también de los
actores privados que intervienen en el desarrollo de la infraestructura, así
como acercar más las necesidades de esta industria con las capacidades que se
desarrollan en las escuelas y las universidades.
Finalmente, el tercer eje tiene que ver con impulsar
una política sectorial de la infraestructura para detonar la inversión en donde
tenga un mayor impacto, principalmente en los sectores de comunicaciones y
transportes, energía y agua.
Para el
organismo empresarial se necesita
fortalecer la infraestructura del sector de hidrocarburos, además de aumentar la
generación de energías renovables, construir infraestructura y un modelo de
gestión hidráulica con criterios técnicos, y promover un crecimiento urbano
vertical, de alta densidad y sustentable.
Asimismo, desarrollar servicios públicos urbanos en
los destinos turísticos; ampliar la infraestructura de educación media superior
y superior, así como mejorar el mantenimiento de la infraestructura de la
educación básica, y extender la red de infraestructura de salud, para que ésta
sea moderna y eficiente.
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