La agenda de las víctimas en un país
plagado de fosas clandestinas, desaparecidos y cadáveres sin identificar que se
pierden en el mundo de la burocracia gubernamental y en la falta de protocolos,
es para el próximo Gobierno una de las asignaturas más importantes por el
impacto que tendrá lo que se haga en los mexicanos que salieron a votar por
Andrés Manuel López Obrador y el partido Movimiento Regeneración Nacional
(Morena) el 1 de julio, reconoce en esta entrevista Alejandro Encinas Rodríguez, próximo Subsecretario de Derechos
Humanos, Población y Migración de la Secretaría de Gobernación en la
administración federal que iniciará a partir de diciembre.
Encinas
Rodríguez acepta que no sólo se sacó “la
rifa del tigre” con la posición que le encomendó el futuro Presidente de la
República, sino que además tendrá que lidiar con “el tigre rabioso” de un país
ensangrentando y adolorido por la crisis profunda de violación de derechos
humanos que dejará la administración de Enrique Peña Nieto.
“El primer corte es que sabíamos que
el país estaba mal, pero de verdad ahora que estamos conociendo las entrañas
del monstruo, no teníamos ni idea de la dimensión tan grave que ha alcanzado
esta situación. Nada más los datos son reveladores: cerca de 40 mil personas
desaparecidas, 22 mil cuerpos sin identificar en todo el sistema forense del
país, 250 mil mexicanos y mexicanas desplazados por la violencia, un gravísimo
problema de violación a los derechos humanos de distintas instituciones
públicas, no solamente de las autoridades policiacas, sino de las propias
autoridades migratorias y en fin; vamos a tener que enfrentar retos muy
grandes, donde hay una altísima expectativa de la población”, dice Alejandro Encinas.
El próximo
Subsecretario de Derechos Humanos traerá
como primera encomienda el caso Ayotzinapa y darle respuestas a los padres y
madres de los 43 normalistas de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos
desaparecidos en Iguala, Guerrero, en septiembre de 2014. También tendrá la
agenda de todas las víctimas dolientes que ha dejado a su paso la violencia
desbordada en el país.
Esas
víctimas que le gritaron a López Obrador “ni perdón, ni olvido” en el Centro
Cultural Universitario Tletelolco a principios de septiembre. Alejandro Encinas
los sabe y lo asume, asegura. “Lo
primero es hacer valer todos los espacios institucionales que se han creado
para atender esta situación tan difícil, desde instalar bien la Comisión
Nacional de Búsqueda, que me estoy enterando que hoy después de muchos meses la
están instalando a 50 días de que se vaya el actual Gobierno; más en el ánimo
de decir que hicieron algo, aunque no han hecho prácticamente nada en materia
de búsqueda porque no vasta la instalación del sistema nacional, sino que
tienen que estar los protocolos y todos los instrumentos y recursos para
hacerlo”, explica.
En el caso Ayotzinapa, dice Encinas,
se abrirá el 27 Batallón con destacamento en Iguala, Guerrero, a la nueva
Comisión de Justicia para la Memoria y la Verdad que se creará por decreto el 1
de diciembre, en caso de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN)
falle a favor de las controversias presentadas por el Gobierno federal en
contra de la Comisión mandatada por el Primer Tribunal Colegiado del
Decimonoveno Circuito, con sede en Ciudad Reynosa, Tamaulipas.
Los elementos del Ejército que
estuvieron presentes aquella noche y madrugada del 26 y 27 de septiembre deben
dar cuenta de lo que lo que saben, como fue la demanda del Grupo
Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) de la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) desde que llegaron al país a formar
parte de la investigación en marzo de 2015.
“Aquí no puede haber distinción
alguna. La ley nos obliga a que todos los servidores públicos, independiente de
la dependencia en la que participen, están obligados a cumplir la ley y en caso
de violarla deben ser sancionados. No es una persecución a las fuerzas armadas,
al contrario, se trata de que aquellos malos elementos que actuaron
indebidamente no impliquen un costo en demérito de la institución militar”, afirma.
–Usted
probablemente trae una de las asignaturas más difíciles para el próximo
Gobierno que es todas las víctimas, este México ensangrentado, se sacó la rifa
del tigre.
–El tigre con rabia.
–La rifa del
tigre con esta posición que tendrá usted en la Secretaría de Gobernación. Me
gustaría saber hasta ahorita, ¿cuál es su diagnóstico de lo que está dejando
este Gobierno de Peña Nieto?
–Hay que asumir que no hay tarea
sencilla para el próximo Gobierno federal; el país está en un proceso de
descomposición y deterioro de la vida institucional muy profundo, que se
expresa en esta crisis humanitaria y de violación a los derechos humanos de
manera muy cruenta, pero que la encontramos en todos los ámbitos de la
administración pública. Problemas serios de corrupción, problemas serios de
mala administración, mal ejercicio de los recursos públicos, y pues un problema
de pobreza, desigualdad, de inseguridad que es gravísimo en el país.
El primer corte es que sabíamos que
el país estaba mal, pero de verdad ahora que estamos conociendo las entrañas
del monstruo, no teníamos ni idea de la dimensión tan grave que ha alcanzado
esta situación. Nada más los datos son reveladores: cerca de 40 mil personas
desaparecidas, 22 mil cuerpos sin identificar en todo el sistema forense del
país, 250 mil mexicanos y mexicanas desplazados por la violencia, un gravísimo
problema de violación a los derechos humanos de distintas instituciones
públicas, no solamente de las autoridades policiacas, sino de las propias
autoridades migratorias y en fin; vamos a tener que enfrentar retos muy
grandes, donde hay una altísima expectativa de la población y vamos a tener que
informar y comunicar de manera muy clara y transparente porque evidentemente no
será sencillo cambiar las cosas de la noche a la mañana, sino que será un
proceso.
Primero para frenar este nivel de
descomposición, revertirlo, y en muchos casos, en lo que a mí me corresponde,
avanzar en el conocimiento de la verdad no solamente de los hechos graves que
se han cometido contra los derechos humanos, sino garantizar la aplicación de la
justicia para las víctimas y sus familiares.
–No sé si
usted esté de acuerdo en que uno de los puntos más importantes por los que se
dio el triunfo de López Obrador es precisamente este: la violencia, la
inseguridad, las víctimas.
–Sí, yo creo que es la indignación.
Una indignación muy profunda en la sociedad y el hartazgo. El hartazgo de los
privilegios de una clase política que se corrompió con esta situación de
zozobra, no sólo por el problema de inseguridad, sino de falta de certidumbre
en el desarrollo del país. Y por supuesto esta indignación por la violencia y
la inseguridad que ha afectado a la vida y al patrimonio de muchas familias,
tenemos que asumirlo como parte fundamental en el resultado electoral y tenemos
que dar respuesta a esa indignación.
–Ahora con la cancelación de los
foros por la paz, son cinco estados, pero al menos tres tienen una grave
situación: Veracruz, Tamaulipas y Morelos. Veracruz con todo el tema de Javier
Duarte; Tamaulipas, la violencia; y bueno Morelos, las fosas.
–Independientemente de la cancelación
de los foros que se hizo por parte de nuestros compañeros del área de Seguridad
Pública, nosotros vamos a seguir manteniendo la relación y los encuentros con
todos los grupos de víctimas. Este viernes yo voy a estar en San Luis Potosí,
vamos a estar el día 19 de octubre en Zacatecas, vamos a tener relación con
varios grupos de víctimas en Veracruz. Más allá de los foros, mantener el
diálogo de interlocución será una tarea permanente y sistemática no sólo de
aquí al primero de diciembre, sino ya en el ejercicio de la responsabilidad que
nos han encomendado.
–¿Cuál es su
estrategia Alejandro, una vez que llegue a su puesto, para combatir todos estos
problemas que usted traerá en su agenda?
–Lo primero es hacer valer todos los
espacios institucionales que se han creado para atender esta situación tan
difícil, desde instalar bien la Comisión Nacional de Búsqueda, que me estoy
enterando que hoy después de muchos meses la están instalando a 50 días de que se
vaya el actual Gobierno; más en el ánimo de decir que hicieron algo, aunque no
han hecho prácticamente nada en materia de búsqueda, porque no vasta la
instalación del sistema nacional, sino que tienen que estar los protocolos y
todos los instrumentos y recursos para hacerlo.
Tenemos que trabajar en todo lo que
es la Comisión Nacional para frenar la violencia contra las mujeres, la
Comisión Nacional para atender la situación de refugiados, en fin, muchos de
los instrumentos nacionales que se crearon en la ley, pero que en realidad ni
existe. Esto a fin de dar causa a todas las inquietudes y demandas de la
población, hacer que la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas funcione
realmente. Que se desburocratice, que tenga una capacidad de respuesta inmediata,
que el Sistema Nacional de Protección a las Niñas, Niños y Adolescentes tenga
los recursos y los instrumentos para enfrentar situaciones tan difíciles como
ha sido la desaparición y el homicidio de menores, particularmente de niños y
niñas, que no se habían dado cuenta de este fenómeno a nivel nacional. Un
primer paso es hacer que las instituciones funcionen para atender las demandas
de la población afectada, pero también para ejercer los derechos que le
corresponden a cada quien.
–Ahorita que
habla de hacer que las instituciones funcionen, esta crisis tremenda que hay
con los servicios forenses en todo el país, con los Semefos. Nos acabamos de
enterar que en Coahuila hay 49 cuerpos que fueron donados a la Facultad de
Medicina y que pueden ser de desaparecidos y no saben ahorita dónde están los
cuerpos. Hablaba con Javier Sicilia [Zardain] y me decía que será muy costoso
poder arreglar todo esto. ¿Cuál es el plan?
–En este caso lo que urge es un
Sistema Nacional Forense que establezca protocolos únicos de actuación en todos
los órdenes de Gobierno para nos solamente la identificación de los cuerpos que
se vayan encontrando en las fosas clandestinas, sino los decesos que se dan de
muchas personas en la vía pública o por accidentes, en donde no hay ningún
control real, ni mucho menos de infraestructura, ni la logística adecuada para
hacer laboratorios de antropología forense, bancos de ADN, hasta las mínimas
condiciones de identificación de un cadáver.
Vemos en el caso de las fosas de
Tetelcingo, por ejemplo, cómo la propia autoridad sembró cadáveres ahí sin
haberlos identificado, violando todo tipo de protocolos. En algunos cementerios
se han encontrado personas que traen identificación y que se han reportado como
desaparecidos. Hay que poner orden y por eso se requiere de un sistema nacional
con la participación de las entidades federativas.
–¿Los
recursos de dónde van a salir Alejandro?
–Tienen que salir del ámbito federal,
pero también del ámbito local. Si hablamos de un sistema nacional, no puede una
situación tan crítica como esta absorber todo el Gobierno federal. Menos aún,
porque es una competencia de los gobiernos estatales y municipales. Yo tuve la
experiencia como Jefe de Gobierno me tocó hacer todo el Servicio Forense de la
Ciudad de México, que es el mejor del país. Esto tiene que replicarse en todas
las entidades. Pero tenemos que prepararnos de manera distinta; apenas van dos
generaciones de estudiantes de Medicina Forense egresados de la UNAM
[Universidad Nacional Autónoma de México], esto hay que reproducirlo en todas
las universidades públicas para estar a la altura de este reto.
–Me decía
Javier que se necesita pedir ayuda internacional, recursos, ¿cómo se puede
hacer?
–Hay organismos que facilitan
recursos, otros nos pueden dar intercambio de experiencia. Ya hemos tenido
reuniones con distintas embajadas que nos han ofrecido este tipo de servicios y
por supuesto que lo vamos a tener.
RETOMAR CASO
AYOTZINAPA.
–Entrando en
materia del caso Ayotzinapa. Carlos Beristain del GIEI [Grupo
Interdisciplinario de Expertos Independientes] dice que se tiene que investigar
a Tomás Zerón y a Murillo Karam, ¿qué tan prioritario es investigar a estos
personajes?
–El objetivo fundamental de la
Comisión de la Memoria y la Verdad que está por integrarse es conocer la
realidad de los hechos: qué pasó, dónde están los muchachos, quiénes son los
responsables. En el momento que se abra esta investigación y se vayan
deslindando responsabilidades podrá identificarse las acciones, omisiones,
dolos, negligencias, de las autoridades que intervinieron en el proceso de
investigación. Y si de ahí se deslinda una responsabilidad para cualquier
servidor público del orden federal o local, vamos a actuar en consecuencia.
–Él habla de
que una de las principales solicitudes que hizo el GIEI cuando llegó fue que se
abriera la información del 27 Batallón. Hacer entrevistas con personas que ya
tienen detectados y nunca se les permitió. Incluso cuando dieron su último
informe antes de irse, dijeron las preguntas que les habrían hecho. En este
nuevo Gobierno, ¿se les va a abrir esta posibilidad?
–Sí, parte de la idea de esta
Comisión de Justicia para la Memoria y la Verdad es que efectivamente todas las
líneas de investigación se desahoguen, no quede pendiente como lo ha mandatado
el Tribunal Colegiado de Tamaulipas, y las declaraciones de testigos o de víctimas
que fueron violentados sus derechos ese día y también de muchas de las
autoridades que presuntamente tienen información sobre los hechos de esa noche
en Iguala.
–¿Aunque sea
del Ejército?
–Aquí no puede haber distinción
alguna. La ley nos obliga a que todos los servidores públicos, independiente de
la dependencia en la que participen, están obligados a cumplir la ley y en caso
de violarla deben ser sancionados. No es una persecución a las fuerzas armadas,
al contrario, se trata de que aquellos malos elementos que actuaron
indebidamente no impliquen un costo en demérito de la institución militar.
–Le
preguntaba yo a Beristain si serán ellos mismos los que vendrían o serían
otros. ¿Qué tiene pensado el nuevo Gobierno?
–La propuesta de los padres y madres
de los muchachos de Ayotzinapa es que ellos se reincorporen. Esto lo estamos
trabajando ya con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) porque
ellos disolvieron el GIEI y crearon un mecanismo de seguimiento. Por supuesto
que hay todas las condiciones para restablecer un acuerdo con la Comisión
Interamericana y que el GIEI pudiera rearticularse.
–¿Con los
mismos miembros?
–Con los mismos miembros. Yo no veo
ningún impedimento para ello.
–¿Qué tan
importante sería que fueran ellos?
–Pues ayuda, porque ya hicieron todo
un proceso de investigación, están al tanto de los detalles; conocen además
otras investigaciones como la que hizo la Oficina del Alto Comisionado de
Naciones Unidas aquí en México, como hizo la Comisión Nacional de Derechos
Humanos, que estamos esperando que emita una recomendación adicional sobre el
caso Ayotzinapa, y eso ahorraría mucho tiempo.
–¿Cómo ve
los tiempos en los que se irán viendo resultados en el caso Ayotzinapa?
–Lo primero es esperar la resolución
de la Corte sobre las controversias que presentó el Gobierno federal contra la
sentencia que emitió y luego ratificó el Tribunal de Tamaulipas de crear la
Comisión de la Verdad. En caso de que no se ratifique, nosotros a partir del 1
de diciembre, el Presidente ya en funciones, emitirá un decreto para su
creación. Habrá que proceder a la instalación de la misma; por supuesto que
esto va acompañado de un proceso jurídico previo que ya está en marcha que es
la creación de la Fiscalía General de la República, el nombramiento del nuevo
fiscal que va a tener autonomía y de una Fiscalía que va a tener fiscalías
especiales: la Anticorrupción, la Electoral, de Asuntos Internos, y una que es
muy importante la de Derechos Humanos. Esto va a abonar mucho en poder concretar
el compromiso que ya se estableció con los padres y madres de los muchachos de
Ayotzinapa para crear esta Comisión de la Verdad.
–Si vemos
todas las variables de un país: lo económico, lo político, educativo y esta
parte del México desangrado que incluye seguridad, las víctimas, ¿qué tanto
valor de peso tiene esta parte para el próximo Gobierno?
–Para nosotros es muy importante, no
solamente dar una señal de que las cosas cambiaron, sino fundamentalmente dar
resultados. No es un asunto de imagen, es un asunto de convicción, de que puede
haber justicia en este país. Ese es nuestro objetivo fundamental.
–¿En cuánto
tiempo se verán resultados?
–Es muy difícil. Estamos hablando de
cuatro años de los hechos de Ayotzinapa, hay que asumir que este periodo
pudieron alterarse, esconderse y alterado muchas pruebas. No quisiera ser
irresponsable y fijar un tiempo.
–Pero no
sólo de Ayotzinapa, sino para ver algo en general, de todo el paquete que usted
trae.
–A partir del 1 de diciembre habrá un
cambio no sólo de actitud, sino de actuación de Gobierno en estos temas. El
primer paso es que el Estado asuma su responsabilidad en esta tarea y lo vamos asumir.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.