Al menos 50 docentes desacataron la
orden del gobernador Héctor Astudillo Flores, a través de autoridades
educativas, para trasladarse a La Sierra y reanudar labores en el municipio de
Heliodoro Castillo, al argumentar falta de certeza y garantías de seguridad
para desempeñar su labor en esta zona donde persiste un conflicto armado.
Los
inconformes denunciaron presiones, así
como el incumplimiento de acuerdos de las autoridades educativas estatales y el
hecho de que ningún funcionario se quiere hacer responsable en caso de que
suceda una tragedia.
Esta mañana,
el gobierno dispuso de dos autobuses
particulares para trasladar a 70 docentes de preescolar y primaria a La Sierra,
donde fueron suspendidos los servicios educativos y de salud hace dos meses,
por la violencia que ha desatado una nueva ola de personas desplazadas por la
inseguridad.
Solo unos veinte trabajadores del
sector educativo, en su mayoría mujeres, abordaron un autobús y partieron
resguardados por ocho policías estatales en dos patrullas oficiales.
Al respecto,
el delegado de la Secretaría de Educación local en la región Centro, Alfredo
Bello Salmerón informó que en el
municipio Heliodoro Castillo laboran 300 docentes en 92 centros educativos que
permanecen cerrados, y son afectados 2 mil 300 estudiantes.
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