Diputados
del Partido Acción Nacional (PAN) y de
Morena chocaron en San Lázaro después de que los primeros dieron un “regalo de
cumpleaños” al presidente electo Andrés Manuel López Obrador: una gran caja
envuelta en papel guinda con un moño donde se leía: “autoritarismo, control,
virreyes, ignorancia, incertidumbre, centralismo”.
La panista Adriana Dávila subió a tribuna y desde ahí
lanzó: “Hoy empieza la era de la dictadura lopezobradorista”.
En ese
momento se discutían los cambios a la Ley Orgánica de la Administración
Federal, que dará los ejes para la reingeniería administrativa con la que López
Obrador pretende gobernar. A decir de
los panistas, dichos cambios contienen los mismos calificativos que se
adhirieron al gran “regalo” para el tabasqueño, quien hoy cumple 65 años.
“No distinguen la inteligencia civil
de la inteligencia policial…”, decía la legisladora, mientras sus compañeros de partido
colocaban el gran regalo frente a las curules de Morena. Indignados, los
diputados de esta fuerza política empezaron a forcejear con los panistas en su
intento por retirar la caja, a la vez que emergían reclamos desde el ala
izquierda del pleno por el dicho de la legisladora panista.
“Tranquilos,
tranquilos, diputados, ahorita vamos. Tranquilos, con gusto les contesto las
preguntas que tengan. Tranquilos, con gusto podemos debatir en esta tribuna,
pero mientras aprendan a escuchar poquito.
“Van por la creación de una guardia
nacional que no es más que el reclutamiento de jóvenes para ser adoctrinados
para estar al servicio no de la Nación, señores, no de México, sino de López
Obrador que dice: ‘el pueblo soy yo’”.
Luego soltó:
“Acá tiene su regalo señor presidente de
la República. Estos regalos que deberían ser para el pueblo de México. Se habla
de progreso… y ¿qué dicen con los organismos autónomos? ¿Creen que con la
simulación de haber cambiado el artículo 33 nos vamos a tragar la píldora de
que van a regresar la autonomía a los órganos? Pero si les están nombrando al
consejero jurídico y les están nombrando también a los titulares
administrativos, ¿creen que este modelo va a funcionar?”.
“Esta reforma los llevará
directamente al fracaso”, seguía la diputada, mientras desde la zona albiazul
se escuchó el grito: “¡No al dictador, no al dictador!” Y del ala opuesta: “¡Es
un honor estar con Obrador!”.
Porfirio
Muñoz Ledo, presidente de la Mesa Directiva, llamó al orden: “Perdón, perdonen, estamos en un debate
público, no en un concurso de gritos. Ruego a quienes pusieron expresiones
materiales que las retiren, según el reglamento. Al personal de la Cámara, que
retire las expresiones materiales de acuerdo con el reglamento”.
Personal de
resguardo de San Lázaro tomó el “regalo” y lo llevó afuera del recinto, por el
mismo lugar en que ingresaron los panistas mientras estos se desgañitaban: “¡No
al dictador, no al dictador!”.
Subió el
morenista Jaime Humberto Pérez Bernabé: Andrés
Manuel no necesita este tipo de regalitos, el pueblo de México le dio el mejor
regalo: 30 millones de mexicanos decidieron hacerlo su presidente, siendo el
ciudadano más votado en toda la historia de este país”. “
Añadió: “No venimos a caer en provocaciones,
venimos a dar un planteamiento con responsabilidad, porque el país requiere de
todos, porque el país está harto de espurios y alcohólicos, de irresponsables
que destrozaron este país”.
La discusión
siguió. Pablo Gómez tomó la palabra y
ubicó a los panistas: “La acusación principal es que el presidente entrante
pretende controlar la administración pública. Señor diputado, yo entiendo que
usted es una persona bastante dogmática, oscurantista, pero no haga alarde de
su ignorancia: un presidente de la República tiene la función principal de
dirigir y, por lo tanto, controlar la administración público federal, ese es su
trabajo, entiéndanlo”.
El panista Carlos Humberto Castaños Valenzuela le
reviró: “En efecto, lo sabemos, sabemos que el presidente tiene la facultad de
administrar y controlar la administración pública, pero no te controla a ti, ni
controla a la bancada de Morena”. Gómez no retomó la mala respuesta, la
dejó pasar.
Luego de
varias horas de debate, los cambios a la Ley Orgánica de la Administración
Federal finalmente se avalaron en lo general con 305 votos a favor, 97 en
contra y 62 abstenciones. Pero la trifulca y el enfrentamiento entre panistas y
morenistas reinició, lo que motivó que en un primer momento el presidente de la
Mesa Directiva suspendiera la sesión, para finalmente levantarla.
Sin embargo,
de manera inesperada se pidió a los legisladores que no se retiraran del
recinto.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.