Por Efrén
Flores.
El 90 por ciento (450 de 500) de los
diputados de la nueva Legislatura del Congreso de la Unión faltó cuando menos
una vez, a una de las 44 votaciones del primer periodo ordinario, transcurrido
entre el 13 de septiembre y el 23 de diciembre de 2018, según datos de la
Gaceta Parlamentaria.
Pero el Diputado del Partido Verde Jorge Emilio
González Martínez, mejor conocido como “El Niño Verde”, se lleva las palmas.
Fue el que más inasistencias tuvo: faltó a 40 de 44 votaciones. González no
tuvo necesidad de solicitar un sólo voto en las calles para las elecciones del
pasado 1 de julio: se hizo Diputado federal gracias a que estaba en la lista de
plurinominales de su partido.
En cada una
de las 44 votaciones faltaron, en
promedio, 22 legisladores del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), 19 del
Partido Acción Nacional (PAN), siete del Partido Revolucionario Institucional
(PRI), cuatro de Movimiento Ciudadano (MC) y cuatro del Partido del Trabajo
(PT), así como tres del Partido de la Revolución Democrática (PRD), dos del
Partido Encuentro Social (PES) y dos del Partido Verde Ecologista de México
(PVEM).
No obstante,
las bancadas con mayor proporción de
diputados faltistas son las del PVEM, MC, PAN y PRD, cuyos legisladores, en su
totalidad, faltaron a cuando menos una de las votaciones. Le siguen los del PRI
(98 por ciento faltó una vez), PT (96), PES (83) y Morena (82 por ciento).
En cuanto al
número de faltas por Diputado, la mayor
proporción es la de los legisladores del PAN, con un promedio de 11 faltas por
Diputado. Le siguen los del PVEM (nueve), PRI y PT (siete por legislador, por
partido), además de MC y PRD (seis), Morena (cinco) y PES (cuatro faltas por
legislador faltista).
Pese a que sería “deseable” que los
legisladores estuvieran presentes en todas las sesiones en que haya votación,
ya que “esa es la forma en que se expresa la voluntad de la ciudadanía a través
de sus representantes”, la afectación al proceso legislativo por la
inasistencia de los diputados “es mínima” ya que, por lo general, el número de
ausencias no genera un riesgo de suspensión de la sesión por falta de quórum, dijo a SinEmbargo el doctor Khemvirg
Puente Martínez, especialista en Estudios Parlamentarios del Centro de Estudios
Políticos (CEP) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
De acuerdo
con el Artículo 63 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos,
“las Cámaras no pueden abrir sus
sesiones ni ejercer su cargo sin la concurrencia, en cada una de ellas, de más
de la mitad del número total de sus miembros”. Esto implica que la Cámara de
Diputados puede celebrar votaciones válidas en presencia de 251 (de 500) legisladores.
La última ocasión en que los
diputados suspendieron una sesión por falta de quórum fue el 19 de abril de
2018, cuando sólo asistieron a votación 221 legisladores de la LXIII
Legislatura (2015-2018).
LAS FALTAS.
Durante el primer periodo ordinario
de la nueva Legislatura (2018-2021), en promedio, faltaron 64 diputados por
sesión de votación. Inclusive, en la última votación del 23 de diciembre de
2018, cuando fue registrado el mayor número de ausencias (190), existió quórum
suficiente para validar la sesión.
A pesar de que en México son “muy
pocas” las sesiones suspendidas por falta de quórum, la falta de transparencia
es un problema que impide saber si las ausencias están o no justificadas. Si es
por irresponsabilidad, por estrategia –como cuando hacen quórum sin votar– para
evitar asumir costos políticos, o porque están desempeñando otras actividades
relacionadas con su función pública, dijo a SinEmbargo Puente Martínez.
De acuerdo
con el artículo 48 del Reglamento de la Cámara de Diputados, las faltas de los legisladores son
justificables en caso de enfermedad, gestación y maternidad, o por el
“cumplimiento de encomiendas autorizadas por el Pleno, la Junta, la Mesa
Directiva, el Coordinador o alguna comisión a la que pertenezca”. Y según su
numeral tres, por “ningún motivo se podrán justificar las inasistencias cuando
se trate de asuntos de carácter personal”.
El presidente de la Cámara de
Diputados del Congreso de la Unión, Profirio Muñoz Ledo, fue la tercera persona
con más faltas (28) en los tres primeros meses en funciones de la LXIV
Legislatura. Empero, por su posición, tuvo que asistir a varios eventos
políticos, diplomáticos y culturales que se atravesaron con el proceso de
votación.
El 13 de
noviembre de 2018, por ejemplo, Muñoz
Ledo no asistió a una de las cuatro votaciones efectuadas. Ese mismo día
(boletín 0475 de la Cámara de Diputados) el morenista sostuvo una reunión con
Homer Mavrommatis, Embajador de Chipre en México, para negociar medidas de fortalecimiento
de las relaciones parlamentarias entre ambas naciones.
En la mayor parte de los casos no
podemos saber (a cabalidad) las razones de ausencia. ¿Por qué el Diputado Jorge
Emilio González Martínez faltó a 40 de 44 votaciones?; o la justificación de la
morenista Gabriela Cuevas Barrón, quien faltó en 29 ocasiones.
“En todo caso –explicó Puente– a lo
que tendrían que estar obligados los legisladores es a informar cuándo van a
estar ausentes y las razones [para ello]. Sin embargo, hemos visto que no hay
muchas justificaciones de algunas de esas faltas […]. En todo caso, tendría que
ser la mesa directiva –presidida por Muñoz Ledo– la que informara las ausencias
y los descuentos respectivos cuando no se justifican esas faltas”.
Según los boletines (0137, 0331, 0594
y 0609) de la Cámara de Diputados, entre septiembre y diciembre de 2018, nueve
legisladores (seis de Morena, uno de MC, uno del PT y uno más del PVEM)
obtuvieron licencia para ausentarse de su cargo.
Además, las cifras más recientes del “Estadístico
de Licencias, Reincorporaciones y tomas de protesta” indican que, hasta agosto
de 2018, había 239 diputados con “licencia aprobada”, así como 160
“reincorporaciones” (de licencia) y 68 “diputados suplentes en funciones”.
LOS MÁS
AUSENTES.
De los 10 diputados que más faltaron,
cuatro fueron de Morena, cuatro del PAN, uno del PRI y uno más del PVEM.
“El Niño Verde” tuvo más faltas (40)
que ningún otro legislador, seguido de los morenistas Gabriela Cuevas Barrón
(29) y Porfirio Muñoz Ledo (28). A ellos suceden las morenistas Carmen Patricia
Olvera Palma y Erika Vanessa Del Castillo Ibarra (25 cada una), el priista Luis
Enrique Miranda Nava (24) y los panistas Ernesto Ruffo Appel (22), Juan Carlos
Muñoz Márquez (22), Marcos Aguilar Vega y María del Rosario Guzmán Avilés (21
cada uno).
Estos 10 casos representan al 2.2 por
ciento del total de diputados (405) que faltaron cuando menos a una sesión de
votación. En contraste, el 11.8 por ciento (53 de 450) de los legisladores
faltó una sola vez.
Del resto, la mayor parte (44.7 por ciento o 201 de
450 diputados) faltó de dos a cinco veces, además de un 25.6 por ciento (115)
que se ausentó de seis a 10 veces, y de un 15.8 por ciento (71) que faltó entre
11 y 20 veces.
Debido a la forma de operar del
Congreso de la Unión, es muy difícil que un legislador que tiene que ausentarse
pueda anticipar su falta y emitir su voto.
En otros países, explicó el doctor Khemvirg Puente
Martínez, es ejercido el voto por vía
remota. “Pero esto ha generado algunas dificultades porque se debe de
garantizar que sí sea, efectivamente, el legislador el que vote”.
En México, según Puente, existen casos en los que el voto a distancia es habilitado (por
enfermedad, maternidad o paternidad, por ejemplo). Sin embargo, dijo que es una
práctica limitada, ya sea por los recursos disponibles (tecnología) para su
aplicación, o por la lógica tradicional (presencial) del voto en las cámaras.
A pesar de que los legisladores
cuentan con suplentes, éstos no pueden votar por el titular del escaño porque
dicho proceso requiere de dos trámites: uno de solicitud de licencia y otro de
toma de protesta del legislador suplente.
En ese
sentido, el investigador de la UNAM
indicó que los suplentes no funcionan para cubrir emergencias y que, tratándose
de actores políticos con otra función además de la suplencia –suelen ser
regidores, presidentes municipales, funcionarios de partido y/o públicos, entre
otros–, tendrían que pedir licencia al cargo del que dispongan y después
solicitar la titularidad (de manera temporal o indefinida) del escaño.
Sin importar la causa y las
consecuencias en los procesos legislativos, Puente enfatizó que, en todo caso,
los diputados “tienen que hacerse responsables tanto de sus votos y de su
presencia, como de sus ausencias”.
LA NUEVA
LEGISLATURA.
En el primer periodo ordinario de la
LXIV Legislatura (2018-2021) hubo 15 sesiones (de un total de 67) con votación.
Y en promedio, hubo tres votaciones por sesión y 64 legisladores faltistas, así
como 50 diputados que no faltaron una sola vez. De ellos, 42 son de Morena,
seis del PES, uno del PRI (Dulce María Sauri Riancho) y uno del PT (Margarita
García García).
Para el
doctor Khemvirg Puente Martínez, la
nueva Legislatura tuvo un inicio “accidentado” y “quizá mucho menos productivo”
que otras legislaturas. Esta circunstancia, dijo, podría explicarse por el
reciente cambio de gobierno y las modificaciones de carácter administrativo que
conllevó en las cámaras.
Por un lado,
Morena y sus aliados tuvieron
dificultades para “asumirse como mayoría y tomar las riendas de la actividad
legislativa”. Por el otro, a la oposición también le costó trabajo asumirse
como oposición.
Sin embargo,
Puente confió en que la situación se
regularice a partir del segundo periodo ordinario, cuando las bancadas “ya
tengan a toda su plantilla de funcionarios y asesores trabajando de manera
ordinaria”.
Sobre el desempeño de la LXIV
Legislatura, el investigador destacó que “ha habido ciertas rupturas de
continuidad institucional”, como lo es la participación de la sociedad civil en
algunos de los procesos de toma de decisiones.
La interacción con la sociedad civil
en procesos legislativos –e.g. la designación del nuevo Fiscal de la República
o de los comisionados del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la
Información y Protección de Datos Personales (INAI)– ha tenido “menor
presencia” que en legislaturas anteriores, lo que podría deberse a la “ausencia
de canales institucionales fijos” que también se irán regularizando, concluyó el politólogo.

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