Georgina Morett.
Y a quien me diga que no hubo
rupturas en el PRI, simplemente le pregunto: ¿por qué el partido que era
cercano a Miguel Ángel Osorio Chong terminó en coalición con el enemigo público
número uno del PRI, Andrés Manuel López Obrador?
¿Es tanto el enojo del responsable de
la política interna que ni siquiera se pudo hacer algo para detener esta
coalición con un partido que tiene como líder de la bancada a Alejandro
González, sobrino de Jesús Murillo Karam?
Porque, como
lo señaló el propio Alejandro González en una entrevista con El Universal: “no
voy a negar la relación de amistad, y no porque sea secretario de Gobernación
(Osorio Chong), es una persona que admiro, quiero, respeto, de la que he
aprendido; cuando fue gobernador hizo mucho por Hidalgo”.
Y así, sin más, en la primera
elección de presidente de la República que vive el PES, partido que obtuvo su
registro en 2014, deciden irse con López Obrador.
Obvio, esta
decisión también cimbró a la izquierda, que todavía cree que Morena es un
partido que tiene esa ideología y se espantan porque el PES está en contra del
aborto, la educación laica y que promueve una concepción única de familia.
Pero esto en
definitiva no debe sorprendernos, ya que, en la ciudad de las libertades
individuales, antes denominado Distrito Federal, no fue López Obrador quien
promovió las iniciativas a favor de los matrimonios igualitarios o de la
interrupción legal del embarazo.
Estas
iniciativas se aprobaron en el sexenio de Marcelo Ebrard, quien también está en
Morena, pero a favor de estas causas.
Lo que
podría parecer contradictorio en esta alianza es el hecho del coqueteo con
diferentes iglesias, pero en la política impera el pragmatismo.
¿Y a qué me
refiero? A que el partido se llama Morena, por la Virgen de Guadalupe, y que el
registro de Andrés Manuel López Obrador como precandidato presidencial fue
exactamente el día del cumpleaños de la Virgen Morena, cuando el tabasqueño es
cristiano y ellos no creen en los santos ni en las vírgenes.
Pero lo
importante es conseguir votos y qué mejor que hacerlo con un grupo con el que
hay coincidencias importantes, al menos en la religión.
De esta
forma no es sorprendente la decisión de López Obrador de aliarse con el PES,
pero sí la de todos aquellos del PRD que se fueron con él y que han hablado de
libertades individuales. A ver con qué cara defienden esta alianza.
A punto de
aprobarse la iniciativa de la Ley de Seguridad Interior en el Senado, con
algunos cambios que se discutirán en el Pleno gracias a la presión de diversas
organizaciones, vale la pena retomar algunos datos de #SeguridadSinGuerra, como
que en México muere una persona por homicidio doloso cada 19 minutos y la
impunidad es de casi 98 por ciento.
Entre los
artículos que se consideran indispensables modificar, de acuerdo con Eunice
Rendón, está el séptimo, al cual se le debe quitar la parte en donde señala
que: “En los casos de perturbación grave de la paz pública o de cualquier otro
que ponga a la sociedad en grave peligro o conflicto, y cuya atención requiera
la suspensión de derechos, se estará a lo dispuesto en el artículo 29 de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y leyes respectivas”.
En el
artículo octavo, que se refiere a las movilizaciones de protesta, se debe
omitir “en términos pacíficos”.
Ojalá los
senadores estén dispuestos a eliminar estos párrafos de los dos artículos que,
sin duda, son los más ominosos, y esperemos estén a favor de la propuesta del
senador panista, Jorge Luis Preciado, de incluir un transitorio que fije un
plazo a las autoridades locales para profesionalizar a sus policías.
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