Diego
Petersen Farah.
Por primera
vez desde 1982 vamos a una elección de presidente de la república en que no hay
un solo candidato de izquierda. Los partidos de izquierda quedaron escondidos
en las diferentes alianzas y perdieron sus agendas, o renunciaron a ellas a
cambio de unos votos más.
Si alguien
pensaba que Andrés Manuel López Obrador es de izquierda basta con que le eche
un ojo al gabinete presentado ayer y a la alianza con el Partido Encuentro
Social (PES), que representa al ala más conservadora de los grupos evangélicos
del país, para desengañarse. En la parte de política económica lo que propone
López Obrador está más cerca del viejo nacionalismo revolucionario del siglo
pasado que de la izquierda del siglo XXI. En política social las propuestas son
de corte neo-populista: el apoyo a los Ninis puede tener un efecto positivo a
corto plazo, que es cerrarle la puerta al crimen organizado para que siga
reclutando jóvenes que ni estudian ni trabajan, pero a la postre terminará
convirtiéndolos en Nininis, es decir que ni estudian, ni trabajan ni les
interesará hacerlo. Finalmente, la agenda de ampliación de libertades no es y
nunca ha sido lo suyo. Podemos decir sin lugar a equivocarnos que en esta
materia es el candidato más conservador, y la alianza con el PES no hizo sino
confirmarlo.
Con José
Antonio Meade el PRI dio un paso más hacia a la derecha, como lo ha venido
haciendo desde de la Madrid a la fecha, pero en esta ocasión es quizá el
partido que quedó más a la derecha. Ya
nadie en el PRI habla de justicia social, de sindicalismo, no digamos de
revolución. El PRI escogió al candidato que más se acerca a los intereses
empresariales y no a sus grupos organizados de obreros, campesinos y del sector
popular.
El Frente
por México o cómo se llame (no entiendo el afán de ponerlo al revés) terminó
siendo dominado por Acción Nacional. El PRD, que ha encabezado la ampliación de
libertades en este país renunció a esa agenda a cambio de que el PAN suspenda
también el combate a ella. En el mejor de los casos no se moverá nada en esta
materia. En política económica la propuesta es básicamente la misma de los
últimos años. Curiosamente, en política social el Frente tiene la agenda más de
avanzada o que puede considerarse más de izquierda, que es la propuesta de
renta mínima, que guste o no, es claramente una agenda de los sectores de
izquierda.
En resumen, si usted es de izquierda
no le busque, no hay en la boleta nada parecido a lo que usted busca.
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