Alejandro
Calvillo.
Con
emergencias epidemiológicas de obesidad y diabetes a cuestas, las únicas de su
tipo declaradas en el mundo, con una de las mayores incidencias en sobrepeso y
obesidad infantil en el orbe, con el primer lugar en muertes por diabetes entre
los países con más de 60 millones de habitantes, en México quien ha dictado la política para supuestamente prevenir la
obesidad y la diabetes son las grandes corporaciones de la comida chatarra y
las bebidas endulzadas.
Estas empresas, a través de sus
cabilderos y de los cabilderos de las asociaciones en las que se agrupan,
varios de estos exfuncionarios y exdirigentes políticos, expertos en las
llamadas puertas giratorias, han constituido en la práctica el Cartel Chatarra.
Este Cartel no tendría ninguna trascendencia sin la complicidad de funcionarios
en muy diversas dependencias, sin su participación en él.
El objetivo central del Cartel
Chatarra ha sido cooptar las instituciones que tienen que dirigir e implementar
las políticas para prevenir la obesidad con el fin de que sus políticas y sus
regulaciones, dirigidas a reducir el consumo de sus productos chatarra y sus
bebidas endulzadas, no tengan ningún impacto.
El resultado ha sido la Gran
Simulación del Sexenio, hacer como que se aplican las políticas que se
recomiendan internacional y nacionalmente para prevenir la obesidad, sin hacer
nada o, incluso, lo contrario.
El Cartel de
la Chatarra a través de la Gran Simulación del Sexenio ha hecho aparecer que el
gobierno mexicano está aplicando las políticas y regulaciones recomendadas por
la Organización Mundial de la Salud para prevenir la obesidad: etiquetados
frontales en los alimentos y bebidas que permitan a los consumidores realizar
elecciones saludables, no permitir la publicidad de alimentos y bebidas no
saludables dirigida a los niños, prohibir estos productos en las escuelas,
entre otras medidas.
Sin embargo, todas las regulaciones
mencionadas, dirigidas a modificar parte de las condiciones que generan el
ambiente obesogénico, fueron diseñadas por la propia industria en contubernio
con funcionarios (etiquetado y publicidad a niños) o no se aplicaron
simplemente (lineamientos en escuelas), dando paso así a la Gran Simulación.
¿Podemos calcular cuántas
enfermedades, cuántas muertes puede significar la Gran Simulación orquestada
por el Cartel Chatarra? Imposible, lo que sí sabemos es que la ausencia de
estas políticas contribuye a que uno de cada dos niños mexicanos vaya a
desarrollar diabetes a lo largo de su vida, a que los consumidores no tengan ni
idea si un producto es o no saludable, que ni idea tengan si es alto en azúcar,
grasas o sodio, si es recomendable para sus hijos o no.
Lo que sí sabemos es que se mantienen
las condiciones para que los niños sean persuadidos de forma muy efectiva al
consumo de productos no saludables como resultado de una publicidad
multimillonaria que se dirige a ellos con todo tipo de estrategias para
aprovecharse de su credulidad e inocencia. La Gran Simulación.
A lo
anterior, se suma la Secretaría de
Educación que tiene 8 años sin aplicar los lineamientos para alimentos y
bebidas en las escuelas, su gran omisión, desinterés o complicidad, usted puede
juzgar. La CNDH ya se manifestó en el sentido de que es una obligación del
Estado mantener un ambiente saludable al interior de los planteles educativos,
que es un derecho de los niños. Sin
embargo, la SEP no cumple. Aunque los lineamientos son obligatorios y
sancionables no se cumplen en las escuelas y hasta el momento no se ha aplicado
ninguna sanción a ninguna de las más de 200 mil escuelas de educación básica
por este motivo. La Gran Simulación.
Pero el Cartel no sólo ha dominado la
política interna contra la obesidad, al lograr que COFEPRIS estableciera el
etiquetado frontal en alimentos y bebidas que la industria diseño y que nadie
entiende, además de inducir a un alto consumo de azúcar; que COFEPRIS estableciera una simulación de prohibición de la publicidad de
estos productos a niños que no comprende ni los horarios ni los programas que
más ven los niños, ni la publicidad en exteriores, ni en puntos de venta, ni en
empaques con personajes, promociones y regalos atractivos a los niños.
Existe un expediente que exhibe las
prácticas de este Cartel Chatarra y la Gran Simulación del Sexenio. Mientras
COFEPRIS afirmaba en boletín de prensa que seguía los criterios de la OMS para
establecer el etiquetado frontal, hay cartas de ese organismo a la COFEPRIS, y
a quien estaba al frente de la Secretaría de Salud, señalando que esos no eran
sus criterios, que ese etiquetado no era funcional, que no era entendible. Por
otro lado, mientras COFEPRIS asegura que la regulación de la publicidad
dirigida a la infancia de alimentos y bebidas no saludables es efectiva, el
Instituto Federal de Telecomunicaciones pública sus estudios de audiencias y
muestra que los horarios y programas regulados no son los más vistos por los
niños. Y otros estudios de los institutos nacionales de salud, de UNICEF y de
organizaciones de la sociedad civil demuestran que esa regulación es una gran
simulación.
Y, por su
parte, la Secretaría de Salud, en contubernio con la industria y en contra de
todas las recomendaciones internacionales, crea un órgano para evaluar la
política contra la obesidad con la participación de la propia industria,
excluyendo a los institutos nacionales de salud del país: el Observatorio
Mexicano de Enfermedades No Transmisibles.
¿Y que ocurre dentro del OMENT?
Obviamente, el etiquetado que diseño la industria no es criticado, la regulación
de la publicidad dirigida a la infancia es bien evaluada y sobre las escuelas,
no hay que presionar, hay que seguir evaluando. Lo que si se critica en el
OMENT es el impuesto a las bebidas azucaradas. ¿Por qué? Porque muestra
impactos en consumo y esos disminuye las ventas, afecta a la industria. No vaya
a ser que el impuesto se incrementa a 20%, como recomienda la OMS. Tanto en Cataluña como en
Filadelfia, el impuesto se aproxima al 20% y las reducciones en consumo llegan
alrededor de justamente un 20%. El caso
de Filadelfia es ejemplar, los recursos se están dirigiendo a la educación
preescolar en los barrios marginados de la ciudad y a los centros comunitarios
en estas áreas, dando apoyo a madres solteras y apoyando a los jóvenes a no
dejar sus estudios.
Pero no se trata solamente de cooptar
la política interna contra la obesidad para que no dañe los intereses de la
industria, sus ventas y ganancias.
El Cartel ha logrado cooptar a la
Secretaría de Economía, para que el gobierno mexicano se oponga a las
regulaciones que se han establecido o se piensan establecer en otros países
para combatir la obesidad y puedan afectar a estas empresas en esas naciones.
En el Comité de Barreras al Comercio,
de la Organización Mundial de Comercio el gobierno mexicano se ha opuesto al
etiquetado propuesto en Perú, al establecido en Ecuador y al de Chile, señalando que son barreras al libre
comercio. Esos etiquetados frontales en los productos son entendibles y
advierten si el producto es alto en azúcar, grasas y/o sodio. Etiquetados que
tienen el respaldo de la propia Organización Mundial de la Salud, respaldo que
no tiene el etiquetado mexicano, todo lo contrario. En la práctica, el gobierno mexicano se opone a una regulación apoyada
por la OMS en otros países y en México desatiende las recomendaciones de este
organismo. Está claro de qué lado está.
Frente a las
elecciones, El Cartel Chatarra busca
perpetuarse y perpetuar la Gran Simulación del Sexenio para hacerse
transexenal. Las elecciones son una oportunidad para desmantelarlo e iniciar
una política contra la obesidad libre de la interferencia de la industria. Hay
que ver de qué lado están los candidatos, de la salud pública o de los
intereses de las corporaciones.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.