Javier Risco.
El camino
hacia la elección de un nuevo presidente está a menos de dos meses de concluir
y aún hay mucho que no hemos escuchado de los candidatos presidenciales, porque
no se han sabido explicar o porque no están concentrados en los temas que a los
ciudadanos nos preocupan y que significarían un cambio real. Varios de ellos
los hemos tocado en este espacio y hemos hecho desde el año pasado un especial
énfasis en uno que se volvió uno de los ejes fundamentales de una transición de
gobierno: la seguridad.
Sí, sé que
de una u otra forma todos los presidenciables han abordado el tema: desde penas
más severas hasta ridículas propuestas como la mutilación como castigo, pero
¿cuántos se han concentrado en la prevención de estas conductas delictivas?
Hace un par
de días, a través de EL FINANCIERO Bloomberg, tuve la oportunidad de
entrevistar a dos especialistas en la materia que presentaron ya una Agenda de
Seguridad y Prevención 2018: Eunice Rendón de Agenda Migrante y Red Viral y
Carlos Cruz, fundador de Cauce Ciudadano. Dos miembros de la sociedad civil
organizada que hace muchos años trabajan el tema y que están intentando hacer
eco de sus propuestas en aquellos que pretenden dirigir los siguientes seis
años el rumbo de la seguridad de este país y que no han sido escuchados por
completo.
De manera
general, la propuesta se concentra en siete puntos con los que se intenta
cambiar la visión del problema para atender las raíces y así dejar de estar
reaccionando a la violencia, sino más bien atajarla desde antes, algo que como
política pública no se ha intentado y que resulta relevante ante el fracaso de
las estrategias de seguridad de cuando menos dos sexenios.
¿Cuáles son estos puntos que proponen
Red Viral, Red Retoño y Cauce Ciudadano? En un repaso breve, esta es la
propuesta:
1. No politizar la seguridad. La seguridad
es un tema técnico y es así como se debe manejar. No hay lugar para la
improvisación ni para los improvisados.
2. Focalización. Priorizar recursos en
aquellas poblaciones y lugares que por sus contextos presentan un riesgo mayor
de incurrir en conductas y dinámicas delictivas para reducir la propensión al
crimen con mayor precisión.
3. Esquemas mixtos de atención que se
concentren en la persecución de victimarios pero que también atiendan y
reduzcan el número de delincuentes y los factores de atracción que los llevan a
delinquir.
4. Política pública de prevención.
5. Construcción de paz y justicia
transicional que contengan estrategias judiciales y no judiciales para la
persecución de criminales, creación de comisiones de la verdad, comisiones
internacionales de justicia, que garanticen a las víctimas el acceso a la
verdad, la justicia, la reparación del daño y la garantía de no repetición.
6. Reinserción sobre castigo.
7. No a la militarización. Se propone la
abrogación de la Ley de Seguridad Interior, pues no es una solución sustentable
al problema que tenemos en materia de seguridad.
Y quisiera
detenerme en un punto que ha estado en el centro del debate desde las precampañas
y que también ya hemos abordado en este espacio: ¿qué tan viable y recomendable es, más allá de una estrategia para
ganar votos o para el golpeteo político, hablar de amnistía?
“Nosotros estamos de acuerdo con una
amnistía e ir por un concepto más amplio, no sólo desde la visión jurídica, es
decir, lo que tiene mucho sentido, considerando la reparación del daño también
de las víctimas, dialogar, mediar y trabajar con personas que han cometido
delitos porque se han encontrado en situaciones de vulnerabilidad donde también
el crimen se ha aprovechado de ellos y los ha reclutado. Es muy importante
hacer mediación a nivel comunitario, el poder hacer resolución pacífica de
conflictos. Hay que cambiar el lenguaje, hay que encontrar todas estas
metodologías del perdón”, explicaba Eunice Rendón.
Se trata, a
decir de los especialistas, de una estrategia vista como parte de un mecanismo
de justicia transicional. ¿Y si escuchamos antes de descalificar propuestas?
“No lo han sabido explicar (…).
Cuando se pone en el centro del debate a las víctimas entonces todo proceso de
justicia transicional deberá llevarnos a la verdad, a la justicia, a los
mecanismos de no repetición, pero sobre todo que se construya este gran
principio de que no vuelva a sucedernos, la verdad y la memoria para los
familiares es que no nos vuelva suceder”, subraya Carlos Cruz.
Y es que hablar de seguridad no es
sólo un parche, se trata de un cambio profundo que comienza con nosotros
también, con repensar si lo que queremos son cárceles llenas o un trabajo de
reconstrucción social en las calles para asegurarnos de que todas las tragedias
que en este sexenio podemos contabilizar, no nos vuelvan a suceder.
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