Ernesto Villanueva.
Margarita Zavala va en caída libre. Así lo perciben los mexicanos. En efecto,
de acuerdo a la más reciente encuesta de @sdpnoticias y México Elige, de los
talentosos Waldo Campuzano y Sergio Zaragoza, la candidata independiente ha
caído de 9 a 4.8% en la intención de voto después del primer debate con los
candidatos presidenciales organizado por el Instituto Nacional Electoral (INE).
Peor aún para ella, los 4.2% que bajó (prácticamente la mitad de sus
simpatizantes) han ido a parar al candidato del Frente, Ricardo Anaya. Para
nadie fue un secreto la desafortunada participación de Zavala en el debate: a)
Vocabulario acotado y limitaciones cognitivas; b) Falta de manejo escénico, c)
Parálisis de reflejos políticos y d) Ausencia de propuestas concretas y robótico
lugar común.
Pero eso no es todo. La mentira y la corrupción forman parte del acervo mental de Margarita
Zavala. Sin el menor recato “renunció” a los “recursos públicos” otorgados por
el INE para los candidatos independientes, pero muy quitada de la pena utiliza
los recursos públicos que complementan de manera fundamental el privilegio (no
la pensión presidencial en estricto sentido) de Felipe Calderón por lo que hace
al uso de recursos humanos y logísticos para un propósito ajeno al que fueron
destinados. Eso se llama corrupción aquí y en donde sea. De la misma forma,
fue descubierta por los periodistas de
verificado.mx al probar que Zavala mentía cuando dijo que en el sexenio de su
esposo hubo sanciones y no fue así, al contrario, la corrupción y la impunidad
fueron uno de los rasgos distintivos del fallido gobierno de Felipe Calderón.
Ya desde tiempo atrás,
Felipe Calderón quiso sorprender a la opinión pública al anunciar que donaría
su pensión ex presidencial. Pero no dijo que la pensión sólo abarca (siendo
conservadores) el 5% de lo que le cuesta a los mexicanos mantener a este
conspicuo personaje (seguridad, viáticos, automóviles, transportes, asistentes,
oficinas y un largo etcétera). Ya en el descaro total Calderón cuestiona a la
ministra en retiro Olga Sánchez Cordero quien tiene una pensión, en estricto
sentido, mayor que la de un ex presidente.
Ya en su momento en estas páginas hice la misma
reflexión. Pero Calderón oculta que
gracias a él la pensión como tal es lo de menos. En efecto, hay que recordarlo
una y otra vez, Felipe Calderón reformó el último día de su mandato
presidencial el Reglamento del Estado Mayor Presidencial para eliminar los
máximos en ayudantía y número de elementos para seguridad, así como atención en
el Hospital Central Militar y no en el ISSSTE como todos los mexicanos. Esta
iniciativa que en derecho sería pro domo sua (en su propio beneficio)
representa un acto de corrupción por sí mismo en la modalidad de conflicto de
interés de la que Margarita Zavala hoy es beneficiaria en perjuicio del erario
y de la mínima ética pública.
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