Georgina
Morett.
Los priistas molestos insisten en que
se tienen que hacer cambios en las candidaturas, sobre todo las plurinominales;
sin embargo, ya no es el momento, lo único que les queda es tratar de hacer la
operación cicatriz que quedó pendiente y retomar la estructura territorial del
tricolor en la búsqueda de lograr los mayores triunfos posibles.
Además, aseguran que lo que se requiere es un
cambio de estrategia que permita que el voto se jale desde los cargos más
cercanos a la gente, es decir, las alcaldías, diputados locales, hacia los
cargos federales, como el de Presidencia de la República, ya que a diferencia
de 2012, en que el candidato era muy fuerte, ahora se tiene que fortalecer la
base del PRI para que atraiga votos para José Antonio Meade.
Ha sucedido lo contrario porque se
les quitó la publicidad a los candidatos locales para dársela al candidato
presidencial, y esta
se está perdiendo en la inmensidad de anuncios de todos los aspirantes. Pero si
se les da a los candidatos locales, se puede asegurar que ellos tendrán que
atraer el voto hacia la elección federal.
Se tiene que
volver a fortalecer la estructura territorial, que hasta el momento se le ha
dejado al candidato de la coalición “Juntos Haremos Historia”, Andrés Manuel
López Obrador, quien es el único que mantiene el trabajo de tierra.
Porque si esto no cambia caminarán a
un estruendoso fracaso, en el que hasta la sobrevivencia del dinosaurio se ve
sumamente complicada.
Pero los priistas consideran que la
experiencia de René Juárez puede hacer la diferencia, lo único que se requiere,
aseguran, es hacer una verdadera operación cicatriz, ya que en este momento
sólo puedes quitar a un candidato por renuncia o por muerte, por lo que los
aspirantes a diputados y senadores plurinominales, como el exlíder del
tricolor, Enrique Ochoa, llegarán a ser legisladores.
Hasta ahora,
comentan, en la campaña se desperdició gran parte de los esfuerzos que hizo el
PRI para mantenerse en el poder, y de los enlaces que se lograron en las diferentes
dependencias del gobierno federal con los delegados estatales. Gran parte de
todo este trabajo de toda esta red, aseguran, se ha dejado y una parte la
retomó López Obrador.
Están conscientes de que en el equipo
de campaña no habrá cambios, que no dejarán entrar a los priistas tradicionales
y que, a pesar de las críticas contra algunos personajes, como la expanista
Alejandra Sota –que algunos creyeron que ya había salido de la campaña, pero
que simplemente estaba enferma– o Alejandra Lagunes –que no ha logrado
posicionar en redes al actual gobierno ni a su candidato– seguirán ahí,
inamovibles, con los costos que eso implique.
Y por cierto
ayer por la noche el candidato José Antonio Meade hizo pública la portada de su
libro El México que Merecemos, y con sentido del humor puso un “¡ya me
acordé!”, en una clara referencia a la entrevista que le hicieron en el
programa “Tercer Grado”, de Televisa, donde dijo que daría a conocer su
proyecto de país en un libro del cual no recordaba el nombre.
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