La
Subprocuraduría de Justicia de la Región de Celaya investiga la desaparición de seis personas. Cuatro de los desaparecidos
son integrantes de una familia y dos más son amigos. Ninguno han sido
localizados desde pasado domingo en Guanajuato, una entidad que en el último
año ha sido escenario de violencia sin control y asesinatos. Al menos 43
agentes policiacos del estado han caído en ataques armados.
Testigos
refieren que el sábado 28 de abril, los desaparecidos se encontraban en una
fiesta familiar que se prolongó hasta las primeras horas del día domingo. La
celebración se llevaba a cabo en un inmueble de la colonia Los Naranjos, en
Celaya. El domingo, cerca de las 08:00 horas, cuando había concluido la
celebración, se dieron cuenta que seis de las personas no aparecían. Iniciaron
la búsqueda. Llamaron a sus celulares, pero estaban apagados. Acudieron al
Ministerio Público para reportar los hechos.
Autoridades
informaron que en relación a la denuncia por las personas no localizadas, se
abrió una carpeta de investigación 44166/2018 de la Unidad Especializada. Los desaparecidos son: Yolanda Escogido
Navarro de 46 años y Julio César Bustos Alemán de 44 años, y de su hijo Gustavo
Ángel Bustos Escogido de 18 años, así como el sobrino Luis Eduardo Escogido
Navarro de 21 años, y Brayan y Martín ambos de 18 años.
El vehículo
de motor de la marca Explorer, color verde, modelo 1993, tipo vagoneta,
propiedad de uno de los desaparecidos, se encontraba estacionado afuera del
domicilio y no ha sido encontrado. La Procuraduría General de Justicia dijo que
desde que se recibió la denuncia mantiene un operativo de búsqueda permanente
para lograr su localización, así como acciones coordinadas con otras
corporaciones.
Según datos generales del Registro
Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas en el periodo
comprendido entre el 2007 a enero de 2018, Tamaulipas es el estado con más
personas ausentes en el país con un total de 6 mil 129 casos, le sigue el
Estado de México con 3 mil 861; el tercero, Jalisco, con 3 mil 088; y en
cuarto, Sinaloa, con 2 mil 798. En quinto lugar, está Nuevo León con 2 mil 660
casos de desaparición, y en sexto, Chihuahua con 2 mil 178.
El otro gran drama mexicano es que el
estallido de violencia sin control ha obligado a miles a dejar sus hogares en
silencio, porque las autoridades ni los contabilizan si se encargan de ellos.
MILES DE
DESPLAZADOS EN EL PAÍS.
La violencia vinculada al crimen
organizado en México hizo que al menos 11,232 personas tuvieran que huir de sus
hogares en 2017, según el recuento divulgado el miércoles por un grupo de
derechos humanos.
La Comisión
Mexicana de Defensa y Promoción de Derechos Humanos contabilizó el año pasado 25 eventos de desplazamiento interno masivo
en nueve estados.
Además de aquellos provocados por lo
que denominó “grupos armados organizados” –entre los que están cárteles,
pequeñas bandas o autodefensas– contabilizó otros 8.928 desplazados por
violencia política, conflictos sociales o disputas territoriales, y 230 más que
tuvieron que huir de su casa por proyectos extractivos mineros.
El estado más afectado por los
desplazamientos fue Chiapas y más de 12,000 de las personas que tuvieron que
huir eran indígenas.
En total, la Comisión estima que el
número de personas desplazadas en México entre 2006 y 2017 asciende a 329,917
pero no tiene claro cuántas podrían haber regresado a sus lugares de origen.
José Antonio
Guevara, director de la ONG, subrayó que
las cifras con las que trabajan son muy conservadoras porque la Comisión solo
recopila datos de episodios de desplazamiento en el que hay más de 50 personas
afectadas pero que hay muchos casos individuales donde los afectados huyen a
raíz de un asesinato o una desaparición en su familia o de alguien respetado en
su comunidad, como ocurre en los casos de defensores de derechos humanos o
periodistas.
El último evento masivo de
desplazamiento que fue ampliamente divulgado tuvo lugar este año, en abril,
cuando soldados del ejército escoltaron a 92 personas que abandonaron su aldea
en una zona montañosa de Guerrero debido al terror sembrado por los cárteles de
la droga.
El peor en 2017 fue en Chiapas, donde
un conflicto de tierras y la acción de grupos armados desplazó a más de 5,000
indígenas de los Altos de Chiapas.

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