Georgina
Morett.
El bastión más importante para el PRD
en su historia fue la Ciudad de México. Después de tres gobiernos perredistas,
el independiente Miguel Ángel Mancera tuvo en la capital del país una votación
histórica: 63.5 por ciento de los capitalinos, pero 6 años después entregó
pésimos resultados al partido del sol azteca.
Se puede
culpar a cualquiera de la debacle perredista de la pasada elección, de hecho,
en ese partido se cometieron un sin número de errores, pero es innegable que Vanguardia Progresista es, en mucho,
responsable de este terrible resultado.
De hecho, una integrante de esta
corriente, Alejandra Barrales fue la candidata a la Ciudad de México y obtuvo
únicamente el 30 por ciento de los sufragios, cuando el dirigente, Manuel Granados también pertenece
a Vanguardia.
Y no
obstante que en los seis años que estuvo en el Gobierno de la Ciudad de México
jamás pensó en convertirse en perredista y que además por los acomodos con el
PAN y MC en el Frente Por México su candidatura viene del albiazul, Miguel Ángel Mancera se quedará con la
coordinación de la bancada en el Senado.
Y por si esto fuera poco para este
candidato siempre independiente, uno de sus hombres más cercanos y quien deberá
rendir cuentas no sólo al perredismo, si no muy probablemente también a los
ciudadanos, Héctor Serrano también busca imponerse como coordinador de los
diputados perredistas.
Es decir, después de que son el gobierno que entrega
a la oposición el poder, los integrantes de Vanguardia Progresista están
dispuestos a dejarle el partido a Los Chuchos y a ADN, pero ellos se quedan con
el Legislativo.
Según nos comentan en el PRD, están a
punto de lograrlo, debido a que los militantes del sol azteca todavía no
entienden qué les pasó en la pasada elección.
Pero en el Senado tuvieron uno de sus
mejores candidatos quién más votos consiguió, sólo para el PRD cerca de 600
mil: Juan Zepeda, pero según nos comentan está dispuesto a cederle la
coordinación a Mancera, para que el PRD pueda tener bancada, porque es un
momento en el que necesitan a cada uno de sus legisladores.
En el mejor de los casos el PRD
tendría 9 senadores y en el peor apenas lograría 5 por lo que se tiene que
cuidar a cada uno de ellos para asegurar tener una bancada.
Por el PRD, como pluris, entraron la panista Xóchitl
Gálvez, quién seguramente se quedará en la bancada albiazul y el dirigente de
Ahora, Emilio Álvarez Icaza, quien todavía no define qué hará.
La otra curul será para el suplente
de la candidatura pluri de Juan Zepeda o para su suplente en la de mayoría, ya
que contendió por las dos.
Además, están los senadores que lograron llegar por
votos como Antonio García Conejo (medio hermano de Silvano Aureoles), Juan
Manuel Fócil y María Leonor Loyola, por lo que este partido no puede entrar en
una dinámica de enfrentamiento que los deje sin bancada.
Habrá que ver si en diputados, donde
habrá 21 perredistas, aceptan la imposición.
¿Y el PAN?
Vaya desorden que traen los panistas,
no sólo no logran ponerse de acuerdo en la renovación de su dirigencia, ni en
qué tipo de oposición tendrán que ser el próximo sexenio, sino que además
dejaron la silla vacía en el evento del Tribunal Electoral, donde se le otorgó
a Andrés Manuel López Obrador la constancia como presidente electo.
Todo nos
hace pensar que por estar inmerso en organizar el Consejo Político del próximo
sábado y domingo al presidente del partido, Damián Zepeda, se olvidó de
informar quién asistiría al evento y según nos cuentan enviaron a una panista
de nivel medio, quien ni siquiera pudo entrar.
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