Adela
Navarro Bello.
Un miembro
del Poder Judicial de Baja California confió: en 34 años laborando en esta
institución, nunca les habían dejado de pagar catorcena alguna. Otra chica,
trabajadora de un juzgado coincidió al comentar que en 28 años de laborar en
distintas posiciones, jamás se había quedado sin pago. Menos le habían
retrasado su sueldo. En el Tribunal de Justicia Alternativa, uno de los
integrantes refirió que en 30 años, no habían tenido retraso en el pago de
salarios.
Pero desde
la segunda quincena de octubre de este 2018, el gobierno de Francisco “Kiko” Vega de Lamadrid, ha dejado de otorgar
el recurso que por ley le corresponde, al Poder Judicial, también al Instituto
Estatal Electoral, al Instituto de Transparencia y Acceso a la Información, a
la Comisión Estatal de los Derechos Humanos, al tribunal de Justicia
Alternativa, al Colegio de Bachilleres, al Colegio de Estudios Científicos y
Tecnológicos del Estado de Baja California. Por supuesto, no ha fallado en el
paso a maestros y a maestros jubilados. Y es de suponerse que tampoco ha pagado
el recurso mensual a la Universidad Autónoma de Baja California, a la cual hace
dos años le debía más de 470 millones de pesos, e institución con la cual hizo
un convenio de pagos.
Fuera de esos más de 470 millones de
pesos que debía a la UABC, los 350 millones que adeudaba a los maestros (hace
un mes), los poco más de 20 millones no pagados al Poder Judicial, los 14
millones en deuda con el Instituto Electoral, los poco más de 350 mil pesos al
Instituto de Transparencia, los casi un millón a los Derechos Humanos, y otros
tantos miles de pesos al resto de las instituciones mencionadas, NO
SE SABE A CIENCIA CIERTA CUÁNTO ADEUDA FRANCISCO VEGA EN RECURSOS A LAS
ENTIDADES DE GOBIERNO.
Si es
conocido que al inicio de su fatídica administración, por allá de 2014, solicitó un crédito por casi dos mil millones de
pesos que justificó ante el Congreso del Estado, serían para pagar las
jubilaciones de maestros, un tema que por entonces le llegaba al cuello, y hoy
lo ha rebasado. Por azares de la administración y el cambio de reglamentación
–justifican- ese dinero no lo pudieron utilizar para pagar a los maestros, pero
se lo gastaron en “obras”.
La realidad es que Kiko Vega poca
obra ha desarrollado.
Lo más llamativo de su administración
son los adeudos que ha generado, al hipotecar las finanzas estatales hasta por
los siguientes 37 años en establecer convenios para Asociaciones Público-Privadas,
como la construcción de una desalinizadora, y el desarrollo de un C5i para la
vigilancia en materia de seguridad. Tan solo con esas dos obras que ya le
aprobaron en el Congreso del Estado para comprometer los recursos de la
entidad, la deuda equivale a casi 70 mil millones de pesos.
Para que se
dé una idea, tan solo por la
desalinizadora, el estado pagará unos 149 millones 312 mil 18 pesos por mes,
significan 1, 791 millones 744 mil 216 pesos por mes, pero como el compromiso
es pagadero a 37 años, al final se habrán pagado 66 mil 294 millones 535 mil
992 pesos… más IVA.
Hablando con
financieros y ex funcionarios estatales, refieren
que la insólita falta de recursos en el gobierno del Estado de Baja California,
se debe a la mala administración, a la opaca inversión de los dineros públicos,
a presumibles actos de corrupción, y a los desvíos detectados por la Auditoria
Superior de Hacienda por más de 1, 400 millones de pesos. Francisco Vega, el
Duarte de Baja California, tiene a la entidad en la bancarrota. A grado que no se
pueden pagar los sueldos de las entidades descentralizadas, otros poderes e
instituciones autónomas y educativas.
Acusan por ejemplo, que dinero
etiquetado para ese y otros pagos, se ha destinado a la compra de derechos de
vía de trenes inexistentes y la adquisición de un predio para la edificación de
un aeropuerto imaginario en el área del municipio de Ensenada, entre otras
cosas.
La ahora ex
diputada Nancy Sánchez, que fue
representante legislativa del estado en la anterior Cámara de Diputados, sacó las
cuentas. De los 50 mil 645 millones de pesos presupuestados para el ejercicio
2018 del gobierno de Baja California, el gobierno federal ha entregado un total
de 41 mil 619 millones de pesos, sin embargo, para Vega no han sido
suficientes, y está solicitando –ahora a la administración del presidente
Andrés Manuel López Obrador- recursos extraordinarios a la federación para
poder hacer frente a las deudas que tiene con las entidades públicas.
La petición de renuncia al gobernador
Francisco Vega empieza a ser un tema entre la población bajacaliforniana.
Aparte de tener a la administración pública prácticamente en la quiebra, los
niveles de inseguridad se incrementaron de manera alarmante a su llegada al
gobierno estatal. Baja California, Tijuana, volvieron a ocupar uno de los
primeros dos lugares en la estadística de los estados y el municipio más
violento del País. De hecho, con más de 2 mil 285 ejecutados en la ciudad
fronteriza, se abatieron todos los records de violencia en el Estado, mientras
en impunidad y con actos de corrupción convergen los cárteles de Sinaloa,
Jalisco Nueva Generación y Arellano Félix en esta localidad.
Los
bajacalifornianos adolecen no solo de un
mal gobierno, que está evidenciando la falta de inteligencia, pericia y
habilidad para el manejo de los recursos, también padecen la labor de diputados
comparsas del gobernador, que le aprueban cuanto endeudamiento propone, le
autorización la solicitud de créditos, y la dicen que sí a todas sus apps.
Juntos, gobierno y congreso, están contribuyendo a la bancarrota del Estado.
Eso mismo pasó en Veracruz con Javier
Duarte de Ochoa, tenía deudas con las entidades educativas, había sido señalado
de desvío de recursos, incrementó el número de sus posesiones, aumentó la deuda
del estado, no entregó los recursos a las entidades. Igualito a lo que sucede
en Baja California, también al final del sexenio se da cuenta de ello, a pesar
de que medios de comunicación y activistas, han estado señalándolo desde
inicios de la administración.
Francisco
Vega de Lamadrid tiene a Baja California
tronada en cuestión de finanzas y de violencia. Las instituciones ya avizoran
que no habrá para pagar aguinaldos en diciembre, y a los paros escalonados que
se han dado en el magisterio, en el Poder judicial y en las instituciones
académicas ante la falta de pago, se sumarán otros paros ante la crisis
financiera por la que atraviesa el estado, de la mano y mente del Duarte
bajacaliforniano. Y es hora que nadie lo investiga, igual que al de Veracruz,
que fue hasta el final de su sexenio que le echaron el ojo y el guante.
En 2019 la
única elección estatal que se desarrollará en el País, a menos que
efectivamente se anulen los comicios de Puebla, será la de gobernador, alcaldes
y congreso en Baja California. Kiko Vega
podría convertirse en el último gobernador de extracción panista, luego de 30
años de gobiernos de ese partido. Pues también es la primera vez, en 30 años,
que no tienen ni para pagar sueldos.
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