Habitantes de los municipios Cochoapa
y Metlatónoc, del sureño estado de Guerrero decidieron abandonar su lugar de
origen el año pasado en busca de la supervivencia: las tormentas ‘Manuel’ e
‘Ingrid’ azotaron sus tierras en 2013 y con los años se volvieron
inutilizables. Esto los llevó lentamente a una pobreza alimentaria que ya
estaba cobrando las vidas de sus hijos pequeños, por lo que se desplazaron a
Tlapa.
En la
colonia Las Mesas, de ese municipio,
encontraron un terreno baldío donde se asentaron el 20 de noviembre, pero dos
días después apareció un apoderado legal del predio pidiéndoles que lo
abandonaran. Llegaron a un acuerdo con él y les otorgó un plazo de dos meses
para irse, sin embargo, este domingo acudió con retroexcavadoras y un camión de
volteo para desalojarlos, de acuerdo con el Centro de Derechos Humanos de la
Montaña Tlachinollan.
Los afectados son alrededor de 200
indígenas Na Savi (mixtecos), entre mujeres, hombres y niños que intentaron
impedir el desalojo y se enfrentaron con 12 personas que iban con el rostro cubierto
y machete en mano destrozando todo a su paso. Del zafarrancho resultaron por lo
menos 10 personas heridas, entre ellas tres embarazadas. La señora Florentina
Vázquez fue golpeada hasta el desmayo y tuvo que ser trasladada al hospital
regional de Tlapa, de acuerdo con la organización.
“A las 08:30 estábamos donde
vivíamos, llegaron dos máquinas y dos carros de volteo, con unos 10
trabajadores. Empezaron a tirar las casitas, quitaron las lonas, rompieron las
mallas de sombra, cobijas, todo lo echaron a la basura. Los polines para hacer
las casitas se los llevaron, los sombreros de palma, gallinas, guajolotes, maíz
(…) Esto paró como hasta las 3 de la tarde”, relató a Animal Político Benito
Sánchez, una de las personas desplazadas.
Un
comunicado del Centro refiere que ocho
elementos de la policía preventiva municipal acudieron al lugar pero no
intervinieron, “la gente comenta que los mismos policías municipales apoyaron
las acciones realizadas por el apoderado legal y las personas encargadas del
desalojo violento”, agrega el texto.
El equipo de
Comunicación del Tlachinollan explicó
que el abogado Constancio Sánchez es apoderado legal del terreno y familiar de
la propietaria (que ya falleció), y en esa calidad otorgó a las 200 personas
desplazadas permiso para permanecer en ese lugar mientras solicitaban apoyo a
las autoridades para establecerse en otro. Incluso, las familias le pidieron
oportunidad de gestionar algún apoyo para comprarle el predio, con lo cual
estuvo de acuerdo y cedió la autorización.
Aunque el acuerdo era de dos meses
-que se cumplirían el 22 de enero- el abogado acudió a desalojarlos la mañana
del día 13 de manera violenta y sin posibilidad de diálogo, dijo Isael Rosales,
del Centro de Derechos Humanos.
Aurelia
López, otra de las personas desalojadas,
asegura que desde que llegaron a Tlapa solicitaron apoyo al presidente
municipal, Dionicio Pichardo, sin éxito. “Ninguna autoridad se ha dignado en
visitarnos y escucharnos, solo el Ministerio Público, la policía preventiva,
estatal y los ministeriales que sólo han llegado para intimidarnos e integrar
carpetas de investigación para llevarnos a la cárcel”, relató la afectada.
Rosales agregó que el pasado 11 de enero entregaron
al presidente Andrés Manuel López Obrador una carta solicitándole apoyo para
resolver su situación, aprovechando su visita al municipio de Tlapa para
presentar el programa de Pensión para Adultos Mayores. Este medio solicitó una
postura al alcalde pero hasta el momento no ha recibido respuesta
La pobreza extrema expulsó a este
grupo de 200 personas de sus poblados en los municipios guerrerenses de
Metlatónoc y Cochoapan, ambos considerados como los más pobres de México en
distintos años. En 2013, las tormentas ‘Ingrid’ y ‘Manuel’ cayeron sobre
Guerrero empeorando la situación de estas poblaciones, que aseguran no haber
recibido apoyos oficiales en ningún momento, pese a la emergencia.
La señora
Nieve Mendoza contó al Tlachinollan que
desde esas fechas han intentado instalar viviendas y han buscado otros modos de
supervivencia porque sus tierras quedaron devastadas por los fenómenos
naturales; incluso han migrado a los campos agrícolas de Sinaloa, pero no han
logrado recuperarse.
“Nuestros cultivos no se dieron, las
tierras que sembramos no producen, nuestras viviendas están en condiciones
indignas. Nuestros hijos mueren de vómito y diarrea por falta de atención
médica y nuestros hijos e hijas no van a la escuela por falta de maestros”, contó Mendoza.
El más reciente intento de este grupo
por sobrevivir fue desplazarse a Tlapa, donde encontraron el baldío y se
instalaron con lonas, sogas, colchones que les fueron donando y préstamos de algunos
familiares, cuenta el señor Benito Sánchez. Uno de ellos tenía dinero en
efectivo en el campamento y lo perdió tras el desalojo, en el que los agresores
prendieron fuego a los restos de sus pertenencias.
Los desplazados relataron para este
medio que antes del desalojo hubo varios encuentros con el representante legal,
en un tono cordial al principio e incluso con la posibilidad de que reunieran
dinero suficiente para comprarle el terreno, y les permitió permanecer en él
mientras lo conseguían o alguna autoridad les brindaba algún apoyo. “Él mismo
nos sugirió que nos acercáramos al presidente el día 11 de enero”, aseguraron.
Después de
eso, según su testimonio, el apoderado
legal acudió al predio, les dijo que tenía fotografías y nombres de quienes encabezaron
la ocupación y los exhortó a retirarse. “Ya no les digo más porque de buena
onda les estoy hablando bien. De ahora ya no sé si les pasa algo y ya no los
quiero ver aquí así es que retírense”, aseguran que les dijo Constancio
Sánchez. Al día siguiente aparecieron las máquinas.
Ante esta
situación, los desplazados de Cochoapa
el Grande y Metlatónoc fueron recibidos en un refugio, sin embargo piden el
cese de las agresiones y que la autoridad de Tlapa garantice su seguridad ante
posibles represalias posteriores. Solicitan asimismo la intervención de las
autoridades de los tres niveles de gobierno para generar condiciones dignas “y
que se busquen alternativas para la compra de un terreno” dónde reubicarlos.
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