Por Daniela Barragán.
El 30 de noviembre de
2018 fue el último día del que se tuvo información de las actividades del
entonces titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT),
Gerardo Ruiz Esparza. El dato viene de su cuenta de Twitter porque no hay otro
rastro del funcionario que acompañó a Enrique Peña Nieto desde un mismo puesto
durante seis años.
Aunque no se sabe a qué
se dedica ahora ni en dónde radica luego de abandonar la administración pública
federal, Ruiz Esparza dejó pendientes y no de obras de infraestructura
inconclusas, sino de los actos que cometió en funciones.
Alrededor de él hay una
lista de personas y empresas: están Enrique Peña Nieto con quien trabajó
durante 12 años; Alfredo del Mazo González, apenas fallecido y quien lo llevó a
la administración pública del Estado de México; la empresa con la que se le ha
acusado cometer actos de corrupción, OHL, hoy Aleática; sus escándalos con
Grupo Higa y con la construcción del Paso Exprés de Cuernavaca y finalmente, el
partido que siempre lo ha arropado: el Revolucionario Institucional (PRI).
Hasta el momento no
hay ninguna investigación sobre el ex Secretario federal. El único acercamiento
lo hicieron senadores independientes el pasado 29 de noviembre al presentar
cuatro denuncias penales contra Esparza por presuntos sobornos y transferencias
ilegales de dinero relacionado con la empresa OHL. Una parte, sostuvieron los
legisladores Emilio Álvarez Icaza y Lucía Riojas, se utilizó en la campaña de
Alfredo del Mazo Maza para gobernador del Estado de México.
Durante seis años como funcionario federal y con constantes
acusaciones, el ex Presidente Peña Nieto
jamás habló de removerlo de su puesto. Ocurrió con hombres cercanos a él, como
Luis Videgaray o Jesús Murillo Karam, pero Ruiz Esparza inició el sexenio y
estuvo al frente de la SCT hasta el último día.
EL FUNCIONARIO ESTRATÉGICO.
Ruiz Esparza fue un
funcionario de perfil reservado, alejado de las fiestas, de los aparentes
lujos, de las fotografías. Pero eso ya no funcionó cuando las acusaciones de
presunta corrupción se le acumularon.
Nació en la Ciudad de México en 1949. Estudió Derecho en la
Universidad La Salle y se graduó en 1975. Desde antes de concluir sus estudios
y sin cédula profesional –la obtuvo en 2015, ya como titular de la Secretaría
de Comunicaciones y Transportes–, fue Delegado del Banco de México (Banxico),
de 1970 a 1975; luego fue Subdirector Jurídico de la Dirección de Deuda Pública
y de la Dirección de Política Financiera de la Secretaría de Hacienda y Crédito
Público (SHCP).
Fue en 1981 cuando llegó al Estado de México. De ese año hasta
1987, fue Subsecretario General y Secretario General de Gobierno del Estado de
México de Alfredo del Mazo González y aunque luego ocupó puestos en el
Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit),
en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y en la Comisión Federal de
Electricidad (CFE), fue su trabajo con Del Mazo González lo que le forjó
camino.
Luego de ese paseo por varias instancias federales, llegó a
la Secretaría de Comunicaciones del Estado de México, con Peña Nieto como
Gobernador en 2005. Coordinó la construcción del Circuito Exterior Mexiquense,
el Viaducto Elevado Bicentenario, el libramiento Nororiente de Toluca, la
Autopista Toluca-Zitácuaro, la Autopista Valle de Bravo y las gestiones para
dotar conexión de banda ancha a 125 municipios mexiquenses.
Y luego dio el salto a nivel federal e inició funciones con
la presentación de grandes proyectos, uno de ellos y el más emblemático fue el
Tren de Alta Velocidad México-Querétaro.
Ruiz Esparza ha
militado siempre en el PRI y fue el hombre más cercano a Del Mazo González,
quien lo colocó como subsecretario General de Gobierno.
Después, a los lugares a los que el partido enviaba a Del
Mazo, Ruiz Esparza siempre debía estar a su lado: cuando el primero fue enviado
a la Secretaría de Energía, Minas e Industria Paraestatal, también fue
designado como asesor especial, esto de acuerdo con el periodista Francisco
Cruz.
El ex Gobernador sumó
en esa generación de Gerardo Ruiz Esparza a personajes como Luis Miranda Nava y
Juan Armando Hinojosa Cantú.
Del Mazo González fue
el segundo Gobernador (1981-1986) de la entidad de esa familia, el primero fue
Alfredo del Mazo Vélez (1945-1951).
Del Mazo González, tío
de Peña fungió como su “cerebro” político en Los Pinos la primera mitad de su
sexenio; forma parte de esa dinastía política mexiquense bautizada como Grupo
Atlacomulco y, como tal, heredero y promotor de una forma de hacer política
cuya principal característica es la lealtad a la familia, ya sea la
consanguínea o la forjada a través de relaciones y negocios.
El pasado jueves 10 de enero, el Gobernador del Estado de
México anunció la muerte de su padre. Ruiz Esparza le dedicó cuatro tuits:
“Lamento profundamente el deceso de don Alfredo del Mazo González hombre de
larga carrera en el servicio público. Implementó importantes modernizaciones e
integró valiosos equipos de trabajo. Gran amigo […] Muchos abrevamos del
ejemplo de don Alfredo del Mazo González como servidor público. Mi profundo
pesar por su partida. Mi más sentido pésame a su familia y a nuestro querido
Estado de Mexico. Que en paz descanse!”.
En 2005, con la candidatura de Enrique Peña Nieto a
Gobernador del Estado de México, el político reapareció. Del Mazo le heredó a su sobrino Peña Nieto la relación con Gerardo Ruiz
y ocupó la Secretaría de Comunicaciones. Luego, al ganar la elección de 2012,
Peña Nieto le confió el mismo puesto, ahora en las oficinas de la SCT.
Fue el rostro de una
Secretaría cuestionada por irregularidades que abonaron a la crisis de
credibilidad de dicho sexenio.
A pesar de eso, en los
últimos días de gobierno, el aún Presidente lo elogió diciendo que a pesar de
“la crítica que a veces arreciaba”, Gerardo Ruiz Esparza y su equipo de trabajo
“nunca cejaron en asegurar que los compromisos asumidos se cumplieran a
cabalidad”.
De acuerdo con datos del Centro de Estudios Económicos del
Sector de la Construcción (CEESCO), según las cuales, al finalizar este año, el
nivel de cumplimiento del Programa Nacional de Infraestructura 2014-2018 tendrá
un avance máximo de 73 por ciento.
GRUPO HIGA Y PASO EXPRÉS.
Dos sucesos clave en la administración de Esparza.
El primero fue el
escándalo de corrupción que marcó la administración de Enrique Peña Nieto y el
segundo el que marcó la carrera de Ruiz Esparza.
Armando Hinojosa Cantú,
dueño de Grupo Higa había ganado, junto con otras empresas la licitación del
Tren de Alta Velocidad México-Querétaro, pero justo el mismo día en que se
anunció al consorcio ganador, se optó por cancelarla y fue el propio Ruiz
Esparza el encargado de dar explicaciones.
Días después se conoció la “casa blanca” de la familia
presidencial, con un valor de 86 millones de pesos y que fue propiedad de
Hinojosa Cantú, empresario tamaulipeco que se convirtió en un próspero
constructor de obra multimillonaria en apenas unos años con créditos y
contratos de los gobiernos del Estado de México y ahora, del Gobierno federal.
Con Grupo Higa, la
historia también se remonta al Estado de México, entidad donde están todas las
obras dadas a través de concesiones millonarias.
Fue en el sexenio de
2005-2011 en el que se le adjudicó la construcción de 58 caminos, todos en el
Estado de México. En 2010, a través de sus cuentas en redes sociales, el hijo
de Ruiz Esparza, Gerardo Ruiz Dosal subió fotografías en las que presumía de
diferentes viajes en jet privado, que eran presuntamente de la empresa Eolo,
propiedad de Grupo Higa.
El suceso en el Paso
Exprés ocurrió en 2017. En la carretera recién inaugurada se abrió un socavón
que provocó la muerte de dos personas.
En la licitación
principal fueron identificadas “prácticas de abuso de los requisitos que
impiden garantizar las mejores condiciones de contratación”. Según México
Evalúa, las contrataciones fueron efectuadas pese a conflictos de índole social
sin resolver y con un proyecto ejecutivo “incompleto que requirió adecuaciones
permanentes durante la construcción”.
Estas circunstancias generaron
un sobrecosto de 73 por ciento (el costo total a 2017 fue de 2 mil 213 mdp,
mientras que el presupuesto inicial en 2014 fue de 1 mil 274 mdp). Durante el
proceso de licitación, sin embargo, no hubo desfases.
Hasta el año pasado, la Secretaría de la Función detectó al menos 22 irregularidades en el
Paso Exprés, que incluyen errores en los procesos de licitación de cuatro de 13
adjudicaciones, incumplimientos en el programa, deficiencias y fallas de
planeación y supervisión de las obras, omisiones a múltiples recomendaciones
técnicas, así como un sobrecosto de poco más de 120 por ciento (equivalente a 1
mil 255 millones de pesos más de lo proyectado en un inicio).
OBRASCÓN HUARTE LAIN (OHL)
La empresa a la que se le ligó directamente en un audio.
Al ex Secretario se le
cuestionó sobre su comportamiento o sobre su estrecha relación con las empresas
constructoras. Él respondía molesto y negó siempre todo.
Cuando se difundió el
audio en el que se le escucha hablar con Pablo Wallentin, ex director de
Relaciones Institucionales de OHL para acordar un supuesto pago de vacaciones
para el Secretario y la entrega de información privilegiada a esa empresa sobre
la licitación de la Autopista La Raza-Indios Verdes-Santa Clara, dijo que era
absolutamente falso.
De acuerdo con esa grabación, Wallentin reclamó a su asistente que Ruiz Esparza tuvo que pagar los
gastos de estancia en un lugar que no se especifica, cuando el acuerdo era que
éstos se cargarían a su propia tarjeta de crédito.
“Oiga, la voy agarrar a patadas. A Ruiz Esparza le cobraron
sus estancias. Esa no me la acabo. Son nuestros invitados. Me van a reventar,
¿eh? ¿Cuánto fue la estancia y quién la pagó? Si lo pagaron las tarjetas de
ellos, que les hagan un reembolso de inmediato y que lo carguen a la mía”, se
le escucha decir a Wallentin, en una plática con quien parece ser su secretaria
dentro de la empresa.
Esparza tuiteó,
simplemente: “Rechazo categóricamente que la empresa OHL me haya pagado algún
gasto de vacación o de cualquier otro tipo”.
“¡Su amigo Ruiz
Esparza!”, dijo el funcionario federal en otra llamada para presentarse con el
ex presidente de la OHL México, José Andrés de Oteyza.
Ninguna instancia
federal, hasta donde se sabe, lo investiga. Sus palabras bastaron.
Cruz Jiménez ha descrito un evento que considera clave. En
2008, en el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, se le otorgó a Peña Nieto,
entonces de 40 años, el premio de “Líder Mundial Juvenil” y Ruiz Esparza acudió
como parte de la comitiva.
“Después de esa visita
comenzaron los rumores sobre las verdaderas razones por las que el Secretario
de Comunicaciones había viajado a Europa y se dijo que fue para establecer un
contacto directo con empresarios españoles. Meses después la empresa española
Obrascón Huarte Laín (OHL), ganó la licitación SCEM-CCA-01-07 para la
construcción y operación del Viaducto Elevado Bicentenario”, dijo el escritor,
quien además plantea que el acercamiento oficial con la empresa española fue
hasta tres años después entre Luis Videgaray Caso y Emilio Lozoya Austin, quien
antes de ser director general de Pemex ocupó un cargo en OHL.
En los momentos más
álgidos por las acusaciones de corrupción, Ruiz Esparza estuvo en los titulares
de la prensa. También estuvieron José Andrés de Oteyza, presidente de OHL
México, o Apolinar Mena, el titular de Comunicaciones del Estado de México.
Justo antes de la elección de 2017 para la gubernatura del
Edomex, el abogado Paulo Díez Gargari
presentó una denuncia en contra de Ruiz Esparza por el cobro ilegal al Gobierno
federal, derivado de una táctica que creó cuando estaba en el Estado de México.
De acuerdo con lo dicho por Gargari, el equipo mexiquense conformado por Peña Nieto, Ruiz Esparza y Luis
Videgaray “se acordó” de un dinero que la entidad “perdió en 1997”: eran 50
millones que el Gobierno federal no reembolsó como consecuencia del rescate
carretero.
En el poder estatal
presionaron para que el Gobierno federal lo devolviera, no sin antes sumarle una
tasa de interés anual de 10 puntos reales por encima de la inflación. Así, el
monto alcanzó los 3 mil 671 millones de pesos. Lo lograron recuperar cuando ya
estaban en Los Pinos,
señaló el abogado.
Díez Gargari sostuvo
que el dinero fue utilizado para el elección del Estado de México porque no
hubo registro alguno, sólo una cuenta que quedó en ceros.

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