Enrique Quintana.
Robbie Whelan, reportero de The Wall Street Journal, que
escribió, junto con Rebecca Elliot, una historia sobre la reducción de las
importaciones de gasolina escribió un tuit el sábado para aclarar el sentido de
su texto.
“Muchos twitters en México está retuiteando la historia (de
WSJ) como una evidencia de que AMLO causó la crisis de la gasolina con el
propósito de recortar las importaciones de combustible y crudo ligero usando el
combate al huachicol como un pretexto. Urjo a que se suscriban al WSJ porque
eso no es lo que la historia dice”.
Cosa de no mezclar
causas y efectos. La lentitud, en días recientes, en la descarga de barcos que
traen importaciones de gasolina en el Golfo de México, deriva del problema
causado por el cierre de ductos, que ha generado lentitud en el transporte, y
es evidencia de la insuficiente infraestructura de almacenamiento que tenemos,
pero no quiere decir que el combate al huachicoleo sea un pretexto para
encubrir los efectos de la decisión de reducir las importaciones de gasolinas,
decisión que simplemente no existe.
AMLO desmintió la
afirmación de que las importaciones se hayan reducido, pero no ofreció ningún
dato, como no lo ha hecho Pemex.
Si uno observa las
variaciones mensuales en el comportamiento de las importaciones de gasolina,
encuentra fuertes fluctuaciones. Por ejemplo, en
julio de 2017 crecieron respecto a junio en 18 por ciento; en enero de 2018
cayeron en 11.6 por ciento respecto a diciembre, sólo por citar dos ejemplos.
Y si se trata de días
individuales o incluso semanas, las variaciones pueden ser mucho mayores, así
que en realidad es poco confiable un comparativo de las importaciones de enero
y aun las cifras de diciembre habrá que tomarlas con reservas.
La fuente que refiere WSJ, ClipperData, ofrece estimados basados en algoritmos y datos que ofrecen proveedores.
Pero tampoco son cifras oficiales.
El clima político
existente, sin embargo, da lugar a conjeturas que no se pueden sostener, como
la que el propio reportero de WSJ tuvo que desmentir y que señalaba que el
reportaje era una prueba de que el desabasto de gasolina en las estaciones de
servicio era resultado de la cancelación de importaciones de gasolinas y no
efecto del cierre de ductos, que fue una de las piezas del combate a la
‘industria’ del robo de combustible. No la única por cierto.
Hay corrientes de
opinión que pretenden hacer aparecer la gestión de AMLO como absolutamente
incompetente y hasta malévola.
La realidad es que, sin
duda en el caso de la distribución de gasolinas hubo incompetencia y también
una curva de aprendizaje, pero se inventó el desabasto.
Pero en el caso del
combate al huachicoleo, hay que reconocer que ningún gobierno anterior asumió
su combate frontalmente y hubo un cierto grado de tolerancia a esta actividad
ilegal por los costos sociales y políticos que representa enfrentarlo.
Quizás el error más
serio de todos, y el que hace factible que haya críticas recurrentes hacia
AMLO, tenga que ver con la comunicación.
Simplemente con que
Pemex o Sener dieran a conocer las cifras de importación disponibles y
explicaran la dinámica que han tenido, sería suficiente para zanjar la
polémica.
El no hacerlo crea la
sospecha de que hay algo que quiere ocultarse y desata las especulaciones.
La palabra del
presidente no es suficiente, se requiere que además, haya datos.
¿Será mucho pedir?
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