Georgina
Morett.
Desde
campaña nos quedó claro que el presidente Andrés Manuel López Obrador tenía
entre sus objetivos trascender en la historia de nuestro país.
Y en un
acomodo exacto de las cosas, le tocan precisamente en su sexenio los 500 años
de la Conquista de México y los 2,000 de la Independencia y de alguna forma considera
que tiene que iniciarse un proceso de reconciliación con los pueblos
originarios, como una forma de cambiar nuestra historia.
Y a partir
de ahí viene la historia de la muy conocida, y poco reconocida por el gobierno
en su redacción original, carta que envió México a Felipe VI, rey de España,
para que participe en un acto de alto nivel para ofrecer disculpas públicas
durante la Conquista y el periodo colonial.
Hay quienes
aseguran que el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, desconocía
la carta, argumento totalmente inválido, ya que fue entregada personalmente en
el Palacio de Zarzuela a través de un emisario directo de la Cancillería.
Ya se había
comentado este asunto con el presidente de España, Pedro Sánchez, desde su
visita a México en la toma de posesión de López Obrador, en la marco de las
actividades que se llevarán a cabo por los 500 años de la Conquista, pero todo
nos hace suponer que la propuesta no gustó a los españoles, quienes después de
recibir la carta, decidieron hacer público el tema, según aseguran fuentes
mexicanas.
Ya que
México esperaba darlo a conocer cuando estuviera la respuesta epistolar
española, y a partir de ese momento, ya sabemos lo que ha provocado esta
noticia tanto en México como en España.
Uno de los
argumentos para esta disculpa es que en 2015 el Congreso español aprobó que los
descendientes de los judíos expulsados de España en 1492 podrán, a partir de
octubre, solicitar la nacionalidad española sin renunciar a la que tengan
actualmente, siempre y cuando acrediten su condición de sefardí.
En
definitiva, la respuesta de España no camina en el mismo sentido hacia nuestro
país, pero nos aseguran que la relación entre ambas naciones no sufrió ningún
deterioro por este incidente.
Además,
cercanos al gobierno mexicano señalan que con España y El Vaticano o sin ellos,
habrá un proceso de reconciliación en 2021 con los pueblos originarios.
A pesar de
señalamientos como el de María de Jesús Patricio Martínez, vocera del EZLN,
quien consideró la petición como una simulación.
¿Qué más
quiere Trump?
Durante los
últimos dos días, el estrambótico Donald Trump enfureció contra México porque,
dice, no hace nada frente a la migración centroamericana.
Es muy
probable que el pelirrojo no esté bien informado, pues el gobierno mexicano
colabora hasta donde no se lo piden. ¿Le pidieron a México que recibiera a los
indocumentados que solicitaron asilo en Estados Unidos mientras se resuelve el
proceso? No, pero los recibe.
¿Le pidió
Estados Unidos que frenara el tránsito de indocumentados ofreciéndoles trabajo
en México? No, pero se lo ofrecen.
¿Pidió
Estados Unidos que México forme un cinturón en el Istmo de Tehuantepec para
frenar la nueva caravana hacia el norte? Oficialmente no, pero es muy probable
que sí, durante el encuentro de la secretaria del interior de Estados Unidos,
Kirstjen Nielsen, con la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero.
Esa medida,
presentada como la gran solución, es exactamente la misma que pidió Estados
Unidos a Vicente Fox el primer año de su gobierno.
Trump, por
otro lado, ya tiene un presidente de México muy obsecuente, presto a recibir al
yerno en casa de un prominente empresario. ¿Qué más quiere?
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