Con la incorporación de históricos y fuertes liderazgos
sociales al gobierno del panista Javier Corral Jurado y la Alianza Ciudadana,
que conformaron algunas de las principales organizaciones civiles con él, gran parte de la sociedad se siente
huérfana de líderes ante las represiones contra cualquier manifestación que
efectúan y han calificado como “sordo” al gobierno actual.
Entrevistados por separado, seis ciudadanos que han participado en manifestaciones masivas
coinciden en que el gobierno estatal ha decepcionado a quienes confiaron en la
candidatura de Corral y se duelen de la esperanza que fincó en gran parte de
los chihuahuenses, luego de resistir a un sexenio perverso, opresor y hasta
amenazador, con César Duarte Jáquez a la cabeza.
Pareciera, indican, que
a la administración actual le basta con la cuota de sociedad civil que
representa Alianza Ciudadana para considerar que es un gobierno ciudadano.
Como consecuencia de la
lejanía de Corral con varios sectores, en las pasadas elecciones federales el
apoyo fue para los candidatos de la coalición Juntos haremos historia y
especialmente a la candidatura de Andrés Manuel López Obrador.
Rebelados contra las secciones 42 y 8 del Sindicato Nacional
de Trabajadores de la Educación, la gran
mayoría de maestros agremiados apostó a la colación morenista y varios de ellos
se convirtieron obtuvieron candidaturas del partido evangelista Encuentro
Social, que les abrió las puertas para apoyar al tabasqueño. Ahora confían en
el regreso de Elba Esther Gordillo como su dirigente porque “con ella no se
perdieron prestaciones”.
Los activistas que
fueron nombrados funcionarios en el gobierno de Corral, le han apostado a impulsar
reformas, políticas públicas y trabajar a favor de la ciudadanía,
principalmente en el área psicosocial desde la Secretaría de Desarrollo Social
y de la Comisión de Atención a Víctimas; en la Sierra Tarahumara, con los
grupos indígenas, a través de la Comisión Estatal para los Pueblos Indígenas y
otras áreas, entre otras
(https://www.proceso.com.mx/505581/al-interior-gobierno-corral-crece-resistencia-impulsar-programas-derechos-humanos)
Sin embargo, en redes
sociales, ante medios de comunicación y en las mismas manifestaciones, los
ciudadanos que se han atrevido a salir a las calles a protestar reclaman las
voces fuertes y enérgicas que en el pasado condenaron feminicidios,
desapariciones, desplazamientos forzados, las injusticias en el campo, los homicidios
de derecho-humanistas y otras demandas ciudadanas.
El hartazgo duartista.
Los entrevistados
coinciden que, con el duartismo, Chihuahua vivió una de sus peores épocas.
El doctor René Flores Delgado, de Camargo, uno de los
municipios que lideraron el movimiento contra el gasolinazo en la entidad, opina que en ese gobierno la confusión fue
el común denominados al inicio, después fue el miedo que paralizó a la
ciudadanía.
Cuenta que hubo
represión cuando había intentos de manifestaciones, pero utilizaban a “terceras
personas”, no a trabajadores o funcionarios de gobierno. “La incertidumbre por
la violencia que no se reconocía, generó una desilusión muy rápida. La sociedad
quedó atada y el peor enemigo fue el miedo”.
La gente, atemorizada,
dejó de participar en causas sociales. “Nos resignamos al silencio por lo
monstruoso del sexenio (…) de manera indirecta, atemorizados, dejamos de
participar”.
“En ese gobierno (de
Duarte), no había amenazas, sólo se ejecutaban, por eso el temor”, agrega.
En Camargo y la zona
centro-sur hubo denuncias de intimidación para obligar a vender hectáreas de
tierras agrícolas principalmente, hubo intentos de abrir presas para beneficiar
a particulares y esa situación la confirma el médico, quien asevera que hasta
ahora no saben quién ocupa hectáreas del territorio y lo mejor es no informarse
ni preguntar.
El profesor Dante Valdez Jiménez, líder social de ciudad
Madera -municipio localizado en la Sierra Tarahumara- recuerda que desplegaron la estrategia de Duarte de represión policiaca
y del crimen organizado que aterró a todos. “Sabemos que estaba plenamente
vinculado con estos grupos, negociado para mantener a estas comunidades a raya
en la manifestación social, sobre todo donde había minas.
“Los liderazgos no
tenían eco (…) Las voces decían que César Duarte Jáquez era un personaje
bastante peligroso (consciente o inconscientemente estábamos paralizados”.
Jorge Ramírez, también maestro del municipio de Madera,
refuerza: “Fue cruel, inhumano,
insensible, simulador (…) en las comunidades el narcotráfico fue el que estuvo
gobernando, pusieron a títeres, (…) había una paz social muy simulada porque el
control lo tenía un grupo delictivo. Dejó de existir el estado derecho y ahora
tampoco existe”.
Siria Solís Solís, habitante del municipio de Buenaventura y
lideresa de El Barzón recuerda que el
sexenio pasado sí había miedo, pero no han dejado de exigir justicia y de
defender su tierra.
“Benito Juárez (ejido
de Buenaventura) es una de las comunidades que más ha sufrido por la
desaparición forzada, asesinatos, hubo gente que se iba y no se volvió a ver”.
Del ejido Benito Juárez
era el matrimonio defensor de derechos humanos, Ismael Solorio Urrutia y
Manuela Martha Solís Contreras, quienes fueron asesinados en octubre de 2012.
“Lo hemos dicho, si se
nos va la vida por nuestra tierra es por nuestros hijos y nietos, que tienen
que hacer producir la tierra que heredamos de nuestros antepasados. Nuestra
misión es informar a los niños la historia del pueblo, que quieran su tierra”, agrega Siria Solís.
Otro profesor que se convirtió en líder sin quererlo desde el
municipio de Guerrero (donde inicia la Tarahumara), es Ramiro Franco, quien
presidió la Asociación de Padres de Familia durante varios años, hasta el
gobierno de César Duarte.
Él recuerda que
impulsaron el Plan Villa, que consistía en implementar orquestas infantiles en
las escuelas principalmente, pero fue hasta que concluyó el sexenio cuando se
conocieron por qué no funcionaron. Desviaron dinero y las orquestas quedaron
incompletas.
“Cuando creíamos que no
podíamos tener uno peor, llegó César Duarte y superó a todos los anteriores:
robó cuanto pudo y descaradamente, se alió con el narcotráfico y ejerció
siempre mano dura ante los problemas y reclamos sociales”, refiere Luz María Cisneros, quien se
ha unido a la defensa de ciudadanos apresados por el gobierno de Corral durante
manifestaciones.
Cómo inició el hartazgo.
La mayoría de los
nuevos liderazgos apoyaron a Javier Corral como candidato a la gubernatura. El
movimiento Unión Ciudadano, liderado por Jaime García Chávez y Javier Corral
entre otros, les dio fuerza para creer en que la situación podía cambiar.
Corral renunció al
movimiento una vez que ganó la gubernatura.
“Cuando llegó Javier Corral
con su campaña y sus promesas de combatir a fondo la corrupción y llevar a la
cárcel a César Duarte, logró reunir a gran cantidad de chihuahuenses de todos
los partidos y todas las ideologías en su apoyo y con grandes esperanzas de que
esta vez sí iba a cambiar Chihuahua”, retoma Luz María Cisneros.
Javier Corral cautivó a
más ciudadanos cuando dijo que él no podría lograrlo solo, requería de una
participación ciudadana y que tomaría en cuenta a todos.
“Esto me animó a salir
a la calle, a tomar mi responsabilidad como ciudadana e inicié uniéndome a
Retén Ciudadano y a Resistencia Civil Estatal y a grupos que tenían ideas
afines a la mía. Queríamos todos realmente un cambio”, comparte Cisneros.
René Flores coincide
que el pueblo de Camargo y de la zona centro sur del estado se animó salir
hasta que llegó Corral al gobierno y se anunció el gasolinazo, que detonó
manifestaciones masivas en todo el país, el 1 de enero de 2017.
“La lucha de Jaime
García animaba, daba valor (…) sabíamos que el sexenio de Duarte había dejado
un problema serio, donde las amenazas no eran un acto directo, el acto se
cumplía si la gente se manifestaba”, insiste Flores.
Con la trayectoria
parlamentaria de Corral y la forma en que posicionó diferentes luchas
ciudadanas, abrigó esperanzas, describe el médico camarguense.
Valdez Jiménez explica que, en el caso de Madera, su vocación
productiva y de lucha, los lanzó de nuevo a las calles. A partir del 1 de enero de 2017, tomaron de manera permanente durante
el mes, oficinas gubernamentales de los tres niveles de gobierno, bancos y
hasta un centro comercial.
“Al pegar en este
asunto en vocaciones de municipios serranos y por los niveles de marginación,
la gente detona de manera fácil, además ya había hartazgo de varios años de
anterioridad. Los atracos de Duarte que estaban vistos y el embate de Peña
Nieto contra la clase trabajadora, se llena de maestros las manifestaciones,
amas de casa, de los líderes ejidales que ahí andaban, cosa no vista en las
manifestaciones. La expectativa en Javier Corral era alta”, añade Dante Valdez.
Reconoce que hay
protectores de derechos humanos “valiosos” como funcionarios en el gobierno de
Corral, pero considera que en gran medida se han quedado paralizados en la
defensa de los derechos ciudadanos que se han violado durante esta
administración.
“Los atrapa el gobierno
de Corral y se paraliza la movilización social (…) se queda al descubierto
mucha y queda vulnerable ante el gobierno saliente. El gobierno no ha generado
condiciones seguras y reprime la movilización social.
“(El gobierno de Corral
estatal) maneja la política hacendaria a costa del hambre del pueblo (…) se
presenta un esquema bastante interesante (de represión contra manifestantes) en
el que pensábamos desde el reclamo que muchos de los líderes sociales
históricos de Chihuahua irían a renunciar, pero cometen un acto de
incongruencia política e ideológica y se quedan”, arremete el maderense.
Desde esa manifestación,
se han acumulado los detenidos en protestas, las personas golpeadas por la
fuerza pública y el reclamo social por el desprecio del gobierno.
Jorge Ramírez agrega sobre Corral:
“Entra a gobernar con
la izquierda y comienza a gobernar con la derecha. Lo que esperábamos era que
nos devolviera el poder al pueblo, que nos empodere, que nos escuche, pero se
volvió un gobierno recaudador, inhumano, nos mandó a policías, utilizó al
estado represor para reprimir cruelmente”, indica Ramírez.
Siria Solís coincide
en que le apostaron al gobierno de Corral y opina que los compañeros de lucha
que decidieron participar en el gobierno como funcionarios adquirieron otros
compromisos y “a lo mejor no está tan clara la lucha (…) sabemos que venga el
gobierno que venga, la lucha va a ser constante”.
Franco dice que cuando
llegó el nuevo gobierno y con éste el reclamo contra el gasolinazo y otras
causas sociales, vieron la confianza para salir a las calles. “Nos dieron
permiso”, dice un
tanto tímido al referirse a los grupos que han controlado la región desde hace
años.
“Corral dijo en un video en campaña que defendería a los
maestros, los llamó amigos”.
Los maestros también le
perdieron el miedo al SNTE, se unieron a las manifestaciones contra el
gasolinazo y salieron a reclamar la falta de pago de hasta dos años en el caso de
algunos.
“Tres meses y medio no cobré el aumento correspondiente,
perdí una camioneta de 14 mil pesos que empeñé, por ir a manifestarme. Maestras
como Nely Rascón, duraron dos años sin cobrar”, recuerda sobre una
manifestación que realizaron más de diez días en Chihuahua.
La desilusión.
“Perdimos la esperanza.
Hoy nos aterroriza un futuro incierto. Hay un grito de la sociedad, profundo,
que no se ha alcanzado a desglosar. El gobierno nos ha hecho perder todo,
incluso hasta el miedo”, dice Flores.
El médico fue sacado de
un acto público en Camargo en noviembre de 2017, cuando Corral asistió a un
evento en ese municipio y él le reclamó su promesa de darles una cita desde
enero.
“Hemos visto que tiene
fuerza en su mano y dice ‘de aquí para acá son míos, y de aquí para acá no me
interesan’”.
En Camargo iniciaron el movimiento tres mujeres: Sandra y
Viridiana Bojórquez y Pilar Fernández, quienes animaron a otros a sumarse.
Dante Valdez recuerda que en la Sierra Tarahumara surgió
desde 2007 el movimiento Resissste.
“No pensó el gobierno
que el magisterio saldría como liderazgo principal para mover a otros sectores
de la población (…) quedamos vinculados de alguna manera haciendo causas
comunes, ese fue el panorama por eso se sale a la calle de manera masiva”.
Al salir a las calles,
pensaron que serían tratados de otra manera por el gobierno estatal y que el
mismo gobernador se sumaría a la exigencia contra el gasolinazo, pero pasó lo
contrario.
Luz María Cisneros lamentó
que en las primeras manifestaciones Corral haya reprimido a los manifestantes,
aun cuando uno de sus colaboradores se encontraba tomando las oficinas de
Pemex.
“Como que no quiere que todas esas asociaciones con todos sus
reclamos se le suban al cuello (…) parecen que sus acciones están encaminadas
más bien a administrar los conflictos y desarmar y dividir las organizaciones,
en vez de analizar objetivamente los problemas y conducir los esfuerzos de
gobierno y gobernados hacia procesos de solución”, abundó Cisneros.
Agrega: “Sólo está
ocupado en atrapar y consignar a César Duarte. Justo es decir que estamos
conscientes de que recibió un gobierno completamente saqueado y maniatado tanto
por el gobierno federal como por los compromisos que contrajo tramposa y
descaradamente su predecesor.
“Yo tengo la impresión
de que Corral es un hombre honesto, pero que no se acerca abiertamente a
dialogar con la población para buscar sinceramente soluciones (…) Un ejemplo
muy claro es el conflicto de la caseta de Sacramento”.
El año pasado el
gobierno desactivó las tarjetas que daban libre acceso por las casetas a
ciudadanos de Sacramento, Saucillo, Camargo y Jiménez. Entre los trámites de
actualización de datos para entregarlas de nuevo y burocracia, se les fue el
tiempo.
Los integrantes del
movimiento aseveran que el gobierno trató de dividirlos de diferentes maneras y
los asustaban para que la gente no tomara las casetas
Después de la toma de
la caseta de Sacramento y de la detención de los manifestantes, el secretario
general de Gobierno, César Jáuregui Robles, llamó a la cordura y a buscar el
diálogo para resolver el conflicto por la caseta de peaje.
Apro buscó una entrevista con el funcionario, pero no hubo
respuesta.
En un comunicado el
funcionario aseguró que el conflicto derivó de abusos en el censo levantado
para entregar tarjetas con descuento porque los propios pobladores quisieron
integrar a personas que no eran de ese lugar o que no cubrían los requisitos
establecidos por la secretaría de Hacienda.
Y la secretaría de Hacienda informó que la actual administración aumentó en casi un 35% la cantidad
de tarjetas de descuento, en beneficio de pobladores de las zonas aledañas a
dicha instalación.
“La puesta en operación
de una brecha para permitir el libre paso a la altura de la caseta ha
ocasionado pérdidas para el gobierno del estado por más de 4 millones de
pesos”, señaló en el
comunicado.
El 10 de abril pasado,
la gente de Sacramento tiró una barda que impedía el paso por el camino
vecinal, por donde pasan habitantes de 36 comunidades.
Luego de varios
intentos de bloquear el acceso libre al ejido, el mes pasado lo logró el
gobierno. Durante la madrugada colocaron un muro de contención. La gente lo
quitó de nuevo con camionetas y fuerza humana.
“Nos avisaron que
venían 10 camionetas en la carretera para reprimir. La gente se acomodó
haciendo una barrera de mujeres y atrás los hombres. No deseábamos el
enfrentamiento, sólo que se respetara el acuerdo de la entrega de las tarjetas
(…) Al irse acercando los policías, formaron una valla”.
Golpearon mujeres,
arrastraron a uno de los líderes, golpearon y detuvieron a un menor de edad y a
otro detenido le reventaron los tímpanos cuando lo llevaban detenido esposado,
de acuerdo con exámenes médicos.
Al adolescente de 14
años le provocaron inflamación de la cabeza, mareos y náuseas como consecuencia
de los golpes que le dieron en las piernas cuando lo detenían, mientras
sometían a su papá.
“La gente gritaba y
corría para protegerse, nunca esperamos que actuaran así (…) En la Fiscalía no
se les permitió a sus familiares verlos, no se permitió que un licenciado los
representara, se les obligó a aceptar a los que ahí se encontraban y a firmar
cada documento que se les entregaba, pues se les amenazaba con no poder ser
liberados y hacer más cargos”.
Los médicos levantaron
actas de las lesiones, pero los afectados prefirieron no demandar ante la
Comisión Estatal de Derechos Humanos, por temor a represalias.
“La gente resiente el no
ser tratada con respeto y consideración, el que se pretenda darle atole con el
dedo y a la usanza más descaradamente priista se pretenda armar intrigas,
trampas y triquiñuelas mediáticas para desconocer las organizaciones
verdaderamente representativas de las demandas del pueblo”, explica Luz María Cisneros”.
Jorge Rodríguez agrega
que Corral se molesta con frecuencia porque no le exigieron a César Duarte. “Sí
le exigíamos, pero éramos tres, ahora salió un pueblo más cansado, porque la
lucha social actual tiene esa ventaja. La gente ya está harta, ya está más
informada”.
Siria Solís opina que
ahora no es miedo, pero aún tienen que luchar para defender su territorio. En
el ejido Benito Juárez han hecho alianzas con otros comisarios ejidales y se
han fortalecido.
Ella reconoce que con
compañeros en el gobierno sí han podido empujar y tener algunos logros para la
gente del campo, pero eso les ha ocasionado campañas de desprestigio contra El
Barzón y la situación se ha puesto más difícil para la comunidad.
“Es un odio sin sentido
al movimiento, porque cuando la gente necesita, El Barzón está ahí. La lucha
social va a seguir, va a pasar por los siglos de los siglos. Nosotros vivimos
en una parte donde hay oro (…) ahora tenemos mucha esperanza con Andrés Manuel”, dice.
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