Arturo Daen
/ Animal Político y Verificado 2018.
La obra del Nuevo Aeropuerto
Internacional de la Ciudad de México (NAICM), que el gobierno de Enrique Peña
Nieto estima tendrá un costo de construcción de 13,300 millones de dólares, es
cuestionada por el puntero en las encuestas, rumbo a la elección presidencial,
Andrés Manuel López Obrador.
El político
tabasqueño planteó en el inicio de las
campañas que la obra debía cancelarse, porque es demasiado cara, y que era mejor
conservar el aeropuerto actual (AICM, Benito Juárez) y construir dos pistas
adicionales en la base militar de Santa Lucía, para resolver el problema de
saturación.
Sin embargo,
a la postre dijo que, de ganar la
elección del 1 de julio, buscaría tener un diálogo con Peña Nieto, para
analizar la viabilidad del Nuevo Aeropuerto, e incluso planteó la posibilidad
de hacer una licitación, para que la obra de infraestructura esté a cargo de la
iniciativa privada, y no se gasten más recursos públicos en ella.
En medio de
la polémica, y al estar cada vez más cerca el día de los comicios, te
presentamos una guía con puntos clave sobre el proyecto, que se dice será de la
Ciudad de México, aunque se desarrolla en tres municipios mexiquenses, que son
Ecatepec, Texcoco y Atenco:
Millones en
vuelo.
En la página
del Nuevo Aeropuerto se indica cuál ha sido el importe pagado, hasta el 31 de
marzo de 2018, por Obras preliminares y estudios, Obras Lado Tierra y Obras
Lado Aire.
Al hacer la
suma, se obtiene que el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM)
–empresa de participación estatal mayoritaria, encargada de la construcción— ha pagado a contratistas 25 mil millones de
pesos, y ya está comprometido el pago de 119 mil millones de pesos.
No se precisa cuánto de ese gasto es
con recursos públicos, asignados en el Presupuesto de Egresos (PEF), y cuánto
corresponde a los recursos que son denominados privados, que genera la tarifa
que se cobra a los usuarios del Aeropuerto Benito Juárez, conocida como TUA.
De acuerdo
con los documentos del PEF, en los
ejercicios fiscales de 2015 a 2018 fueron asignados al menos 39 mil millones de
pesos de recursos públicos, a la construcción del Nuevo Aeropuerto, sin que
haya un indicador claro en su página web, de a qué rubro se han dirigido estas
cantidades, aprobadas por el Congreso, y cuáles fueron las modificaciones
presupuestales.
El GACM,
para esta obra, ha prometido máxima transparencia, sin embargo, la Auditoría Superior de la Federación (ASF), en su
revisión a la Cuenta Pública 2016, alertó que el Grupo había fallado en hacer
una distinción clara, respecto a cuánto había de recursos públicos y cuánto de
recursos privados, en las ampliaciones presupuestales que le aprobó Hacienda.
“Los recursos ejercidos por el GACM
reportados en Cuenta Pública no se presentan de manera segregada de forma que
se identifiquen los montos de la fuente privada y fiscal”, indicó la ASF.
Un ejemplo: En 2016, en el ramo 09 de Comunicaciones y
Transportes, fueron aprobados 5,500 millones de pesos para inversión física en
el Nuevo Aeropuerto, y ya en el reporte de la Cuenta Pública, se indicó que el
gasto ejecutado fue de casi 37 mil millones de pesos. ES DECIR, 548% MÁS.
Aunque en
una nota se precisó que en el presupuesto modificado y ejercido habían sido
considerados 31,600 millones de pesos de una partida adicional (46101
Aportaciones a fideicomisos públicos con tipo de gasto 9), no se precisó cuánto de ese dinero había sido de recursos PEF, y cuánto
de recursos privados.
Si no se distinguen recursos fiscales
y privados, de acuerdo con los reportes de la Cuenta Pública y la ASF, de 2014
a 2018 la asignación de gasto para la construcción del Nuevo Aeropuerto ha sido
de al menos 85 mil millones de pesos. Poco más de un tercio del total estimado, con la expectativa de que el
aeropuerto ya está listo para operar en 2020, en una primera etapa.
Lo pagan los
usuarios.
Para pagar
el Nuevo Aeropuerto, además de los recursos fiscales o del PEF, el gobierno de Peña Nieto dispuso que se
utilicen recursos generados por la Tarifa de Uso de Aeropuerto, conocida como
TUA.
Estos
recursos son los que el Grupo Aeroportuario denomina como recursos privados, y
espera que cubran el 70% del costo total
de la obra (ese calculó cambió, en un inicio se previó que cubrieran un 58%).
La TUA es un cobro que está incluido
en el costo del boleto de avión de cada pasajero que utiliza el actual
Aeropuerto Benito Juárez de la Ciudad de México (AICM) -en vuelos de salida-, y también se
cobrará a quienes usen el Nuevo Aeropuerto.
El gobierno fija esta tarifa de forma
unilateral, está expresada en dólares, y cada año se determina su equivalente
en pesos.
Desde que se anunció el Nuevo
Aeropuerto, ha tenido un aumento considerable.
La TUA para vuelos nacionales pasó de ser de 15.91
dólares, a 23.20 dólares, en 2018. Esto es un aumento del 45%.
En el caso
del cobro por vuelos internacionales,
pasó de ser de 19.59 dólares, a 44.07 en 2018. Un aumento del 124%.
Esta Tarifa del Uso del Aeropuerto o
TUA es parte esencial del financiamiento del Nuevo Aeropuerto; ese ingreso ha
sido la garantía de pago del Grupo Aeroportuario, para pedir créditos, o
colocar bonos verdes de deuda, con los que bancos e inversionistas
internacionales le han dado recursos, en dólares.
Ese ingreso constante también le permite
al Grupo Aeroportuario presumir que el Nuevo Aeropuerto es autofinanciable, ya
que lo están pagando los propios usuarios, nacionales e internacionales, con la
TUA.
Federico
Patiño, el 26 de marzo pasado, explicó
que para la construcción del Nuevo Aeropuerto el Grupo Aeroportuario había
“levantado” u obtenido hasta ahora 10 mil de los 13 mil 300 millones de dólares
necesarios.
6 mil millones de dólares a través de
bonos verdes; 1,600 millones de dólares, por medio del fideicomiso de inversión
denominado Fibra E; mil millones de dólares, con una línea de crédito
revolvente, y 1,250 millones de dólares de recursos del Presupuesto de Egresos
de la Federación (PEF).
¿Cuál sería
el costo total?
La principal
crítica de López Obrador a la obra del Nuevo Aeropuerto es el costo, a su
parecer exacerbado.
De acuerdo con el GACM, prevalece el
cálculo inicial, de que la construcción costará al menos 13 mil 300 millones de
dólares.
Sin embargo,
cuando fue presentado en 2014, se dijo
que en pesos mexicanos el costo sería de 169 mil millones de pesos, con un tipo
de cambio de 13 pesos por dólar.
Y ahora, cuatro años después, con un tipo de cambio
de 19 pesos por dólar, se habla de que el aeropuerto en Texcoco costará al
menos 240 mil millones de pesos (es la cifra que dio Patiño, aunque en la
cartera de Programas y Proyectos de Inversión de Hacienda, se considera un
monto de 195 mil millones de pesos).
El director
del GACM ha insistido en que el costo
del aeropuerto está estrechamente vinculado con el tipo de cambio, ya que la
obra está dolarizada.
Por un lado,
varios de los componentes o materiales son de exportación; y por el otro, los
recursos que capta el Grupo Aeroportuario con bonos, créditos o fideicomisos
son en dólares, y una de sus principales fuentes de financiamiento, la TUA,
también está expresada en esa moneda.
Asesores de López Obrador, como el ingeniero Javier Jiménez
Espriú -a quien propone como secretario de Comunicaciones y Transportes- rechazan esos argumentos, e insisten en
criticar que el costo en pesos se haya elevado.
Jiménez
Espriú, además, acusa que el esquema de
financiamiento del Nuevo Aeropuerto es ilegal, porque no se consideran como
deuda pública los préstamos que ha obtenido el Grupo Aeroportuario, utilizando
un fideicomiso y colocando como garantía de pago los ingresos de la TUA.
“Una deuda pública, se ha disfrazado
de deuda privada”,
dijo en entrevista con Televisa, el 26 de abril.
En ese
sentido, la ASF apuntó: “Se advierte que
el esquema de financiamiento para la construcción del Nuevo Aeropuerto
Internacional de la Ciudad de México, si bien permite al Gobierno Federal
captar recursos para atender necesidades que no pueden ser cubiertas
presupuestalmente, también origina que la captación del financiamiento no se
refleje como un pasivo, ni se reconozca como deuda y tampoco se registre en las
finanzas públicas”.
Deuda por
años.
Con el
instrumento de los bonos verdes, por
ejemplo, hay un monto de 3 mil millones de dólares que tiene como plazo de pago
el año 2047 (con una tasa de interés anual de 5.500%); y otros mil millones,
con vencimiento en el 2028.
Es decir, esa deuda podría seguirse pagando hasta ese
entonces; aunque como ya se ha mencionado, el Grupo Aeroportuario estima que
ese monto sea cubierto con la TUA, con recursos que considera privados.
Los bonos
verdes son instrumentos que permiten obtener fondos, se pagan a cierto plazo,
con sus respectivos intereses, y tienen como peculiaridad que los recursos que
presten los inversionistas o tenedores deben ser utilizados para obras que
procuren el cuidado del medio ambiente.
“Todo bono es deuda, para el emisor.
Todo el que emita un bono, es deuda. Así sea el gobierno o sean las
corporaciones privadas, o incluso organismos no gubernamentales”, explica el economista Raymundo
Tenorio.
Cuánto se
gastará en mantenimiento.
En un lapso
de 50 años, de acuerdo con el observatorio del gasto de la Secretaría de
Hacienda, se estarían gastando unos 569
mil millones de pesos en operación y mantenimiento del Nuevo Aeropuerto.
Si se considera ese monto, el costo
total del proyecto superaría en las próximas cinco décadas los 764 mil millones
de pesos, sin considerar todo tipo de imprevistos, que podría aumentar la
cifra.
El costo de
cancelar.
De acuerdo
con el Grupo Aeroportuario, en este
momento hay 321 contratos firmados, cerca de un 30% de avance de la obra, y
cancelar costaría unos 120 mil millones de pesos, considerando lo que ya se ha
invertido, y las demandas que habría de los contratistas, y penas
convencionales.
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