jueves, 9 de febrero de 2017

Fidel Herrera dejó Barcelona como llegó: en el escándalo.

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La experiencia diplomática de Fidel Herrera Beltrán terminó tal y como empezó: en medio del escándalo. El pasado 22 de enero, de manera inopinada, renunció como cónsul de México en Barcelona tras una denuncia en su contra por fraude cometido durante su gestión como gobernador de Veracruz (2004-2010) consistente en la administración de supuestos medicamentos falsos a menores que debían recibir quimioterapia.

El escándalo salpica a su delfín Javier Duarte, acusado también de ese y otros ilícitos, quien se encuentra prófugo desde que dejó el gobierno estatal el pasado 1 de noviembre. Nadie sabe de él desde entonces.

Herrera Beltrán llegó al consulado de México en Barcelona el 19 de octubre de 2015 inmerso en la polémica. Muchos mexicanos residentes en España se indignaron por su nombramiento debido a las tropelías que solapó durante su gestión como gobernador en Veracruz.

Algunos señalaron que fue él quien allanó el camino a Los Zetas en la entidad, lo que exacerbó la violencia que, a su vez, produjo la desaparición de 134 personas, el asesinato de nueve comunicadores y otras graves violaciones a los derechos humanos, así como el saqueo del erario de Veracruz.

Los 15 meses que ocupó la vieja casona de Muley Afid, sede del consulado barcelonés, Herrera Beltrán ignoró los duros cuestionamientos de los mexicanos. El 23 de enero último, un día después de su renuncia, la Taula per Mèxic (Mesa por México, en catalán), una plataforma en defensa de los derechos humanos formada por mexicanos y catalanes, emitió un comunicado en el que expresó su satisfacción por la salida del veracruzano. Su designación en Barcelona, decía el documento, “no debió haberse producido nunca”.

El 6 de noviembre de 2015 el primer teniente de alcalde de Barcelona, Gerardo Pisarello, envió un escrito similar al de la Taula al entonces titular del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación (MAEC), José Manuel García-Margallo, en el que le cuestionaba la autorización a Herrera Beltrán para ocupar el consulado mexicano.

En su misiva, Pisarello sólo recogió las quejas de los colectivos mexicanos. El gobierno, añadió, no puede ignorar el tema, “mucho menos cuando la ciudad de Barcelona tiene una deuda histórica con México, un país que asistió a los refugiados catalanes cuando lo necesitaron”.

Mano derecha de la alcaldesa Ada Colau, Pisarello le señaló a García-Margallo que “las relaciones internacionales de todas las administraciones, desde el ayuntamiento hasta el Estado español, deben obedecer a unos principios éticos y de respeto a los derechos humanos”. También pidió garantías para que ningún interés económico o geopolítico impida el respeto a esos principios. Nunca obtuvo respuesta.

Las malas compañías.

Fidel Herrera nunca ha aceptado que realizó actividades ilícitas durante su gestión como gobernador. Sin embargo, en febrero de 2010 –nueve meses antes de que terminara su sexenio– este semanario publicó las declaraciones de testigos protegidos sobre la presunta protección institucional que tenía La Compañía –el Cártel del Golfo y su aliados de entonces, Los Zetas– en Veracruz (Proceso 1736).

Cuando llegó a Barcelona se hablaba de los presuntos vínculos de Herrera con Los Zetas a través del empresario Francisco Pancho Colorado Cessa, quien actualmente purga una condena en Estados Unidos por blanqueo de capitales provenientes de esa organización criminal.

Durante el juicio que se le siguió a Colorado Cessa en la Corte Federal de Estados Unidos en el Oeste de Texas, el operador financiero del Cártel del Golfo, José Carlos Hinojosa, relató al jurado que “para consolidarse en Veracruz la organización invirtió 12 millones de dólares en la campaña” electoral del entonces candidato priista a gobernador del estado, aunque omitió el nombre de Herrera Beltrán (Proceso 2035).

Ante las críticas contra el nombramiento de Herrera, que se publicaron en El Periódico de Cataluña, el Ministerio de Asuntos Exteriores (MAEC) de España tuvo que actuar para acallarlas.

La Oficina de Información Diplomática (OID) del MAEC envió una comedida respuesta institucional al diario catalán –que se publicó el 23 de noviembre de 2015– para señalar: “España y México son países unidos por una excelente relación en todos los ámbitos y, por lo anterior, respetan sus respectivas decisiones soberanas, como es el nombramiento de un funcionario consular”.

Sin embargo, por lo menos dos funcionarios españoles, uno de ellos del área de seguridad, externaron su preocupación a autoridades mexicanas por el perfil del personaje. Se preguntaban si los señalamientos en su contra eran fundados, según confirmó el reportero.

En enero de 2016, tras la detención y posterior liberación del exdirigente nacional del PRI Humberto Moreira, que atrapó en la polémica a las autoridades de la embajada mexicana en Madrid, Herrera Beltrán pasó prácticamente inadvertido. Y en julio de ese año, cuando concedió una entrevista exclusiva al periódico mexicano El Economista, habló del caso Moreira sólo para deslindarse.

“Esos no son casos ni diplomáticos ni culturales; son casos mediáticos, políticos y electorales que ya fueron resueltos y atendidos por las autoridades –declaró–, y en eso nosotros no tenemos nada que ver. Además, ni siquiera ocurrió en nuestra jurisdicción.”

– ¿Y a usted no le ha tocado un caso similar?

–Gracias a Dios, no.

Herrera se quedó callado también en octubre último, cuando el entonces gobernador electo de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares, declaró que con la extradición a México de Zhenli Ye Gon, un empresario chino nacionalizado mexicano, la Procuraduría General de la República podría investigar al exmandatario en torno a una credencial del Senado que Herrera le firmó al traficante de metanfetaminas.

Aliados y detractores de Fidel.

En su comunicado, la Taula per Mèxic demandó al gobierno español y a la Generalitat de Catalunya tomar en cuenta la opinión del ayuntamiento de Barcelona para aceptar o rechazar al sustituto de Herrera Beltrán en la ciudad Condal.

También planteó al gobierno mexicano que el nombramiento del próximo cónsul sea fruto de “un proceso transparente, informado y con legitimidad democrática”, y exigió que el consulado recupere la condición de Consulado General que le fue quitada con el propósito de que el nombramiento de Herrera no tuviera que ser aprobado por el Senado de la República.


“Rechazamos la designación de más cónsules que estén bajo sospecha de estar vinculados a negocios ilegales y a la vulneración de derechos humanos, como representantes de las comunidades mexicanas en el exterior”, dice el comunicado de la Taula per Mèxic del pasado 23 de enero.

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