Javier Risco.
¿Qué pasa en
el momento de las definiciones? Siguen decidiendo los mismos. El poder cambia
de manos, pero participan las de siempre. Esta semana fue importante para este
país por la constitucionalización de la Guardia Nacional. Ayer se consumó lo
dictado por el presidente, Morena y el PRI, con 362 votos a favor, aprobaron
cambiar la Constitución para crear un cuerpo militar y desplegarlo por todo el
país, en palabras simples la militarización de México. Esos 362 diputados
IGNORARON a organizaciones de derechos humanos, especialistas en temas de
seguridad y víctimas. Esos 362 diputados NO ESCUCHARON una palabra de las
expuestas la semana pasada en audiencias públicas, que se quedaron en alertas
de un futuro que no alcanzará la paz.
Aquí las
palabras de un representante de la ONU, de un lúcido especialista en temas de
seguridad nacional, y de una víctima de Chihuahua. Los tres, ignorados.
Jan Jarab,
representante en México de la ONU-DH: “La Oficina mantiene y reitera su
preocupación basada en elementos centrales de la propuesta:
“Primero,
que el dictamen no brinda garantías de no repetición ni permite inferir que no
volverán a suceder las graves violaciones de derechos humanos cometidas por las
Fuerzas Armadas en el pasado.
“Segundo,
que la fusión de la Policía Federal con las policías militares debilite los
esfuerzos de construir y fortalecer a las corporaciones civiles, que –según
nuestra oficina y otras instancias internacionales de derechos humanos– el país
necesita.
“Tercero, la
preocupación por el impacto que en la investigación del delito y el sistema de
justicia penal llegaría a tener la reforma.
“Y cuarto,
la preocupación por la idoneidad y la efectividad de la medida propuesta para
abordar la inseguridad. Desde que comenzó el despliegue de las Fuerzas Armadas
en tareas de seguridad, la violencia en el país se ha disparado, por lo que
esta no parece la forma idónea de lograr seguridad”.
Ernesto
López Portillo, secretario técnico del Foro Mexicano para la Seguridad
Democrática de la Ibero:
“Aprobar la
Guardia Nacional sin una verdadera ponderación de riesgos en el uso de la
fuerza, a partir de la evidencia disponible, implica una terrible
irresponsabilidad. La Corte Interamericana de Derechos Humanos sí ha revisado
la evidencia respecto a México y otros países, una y otra vez, acumulando
sentencias (contra Guatemala, en 2003; Venezuela, 2006; Ecuador, 2007;
Venezuela, 2009; México, 2010; Brasil, 2010, y México, 2018 -dos sentencias)
que incluyen repetidamente la alerta de riesgos mayores por el uso de la fuerza
a manos de las y los militares en tareas de seguridad ciudadana y el progresivo
incremento de los estándares de control sobre la misma, hasta llegar al llamado
caso Atenco, donde, por vez primera, la Corte ordena crear un mecanismo externo
de supervisión sobre el uso de la fuerza y la rendición de cuentas a la Policía
Federal y la policía del Estado de México”.
Ixchel
Cisneros, activista y directora de la organización civil “El día después”.
Cedió su tiempo para darles voz a las víctimas:
“Buenos
días, mi nombre es Saúl Reyes Salazar, provengo de una familia de activismo
social por los últimos 30 años (…). A partir del 2008 con la llegada del
Ejército al Valle de Juárez, en la guerra absurda declarada por el presidente
Calderón, fuimos objeto de acoso, persecución política y fueron asesinados
cuatro hermanos míos, una cuñada y un sobrino, nosotros, el resto de la
familia, nos vimos en la necesidad de buscar el asilo político en Estados
Unidos. Hoy tenemos ya siete años esperando que las condiciones de México
cambien para poder regresar a nuestro país (…). No coincidimos con el nuevo
gobierno de incluir en la Guardia Nacional al Ejército, ya que la mayor parte
del Ejército está corrompido y asociado con los criminales, ya que el Ejército
mexicano ha sido el órgano represor histórico para el pueblo y para las voces
críticas del gobierno”.
Hace una
semana entrevistábamos en el espacio de W Radio al Dr. Pedro Salazar, director
del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. Dijo algo importante, no
aceptaba la simulación, decía que la presencia de todos en las audiencias
públicas serviría para evidenciar y dejar constancia de que hubo voces que
alertaron, que sabían que no era el camino. Es cierto, se les advirtió, se les
comprobó que en ninguna parte del mundo las Fuerzas Armadas han alcanzado la
paz cuando hacen labores de seguridad pública y aun así ayer aplaudieron la
aprobación del dictamen de la Guardia Nacional, no lo olvidaremos.
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