Georgina
Morett.
Desde que
Cuauhtémoc Cárdenas ganó la Jefatura de Gobierno del entonces Distrito Federal
en 1997 fue claro que al PRI le falta el gen de la oposición en su ADN.
A pesar de
que tenían el gobierno federal con el presidente Ernesto Zedillo, el PRI no
alcanzó a dar el paso como oposición y de hecho nunca más volvió a ser un
partido representativo en la ciudad, donde perdió casi por completo su
estructura.
Así
continuaron en los distintos gobiernos en que se han convertido en oposición y
en muchos de ellos, como en Baja California o Guanajuato, no han logrado
regresar al poder.
Cuando ganó
Vicente Fox la Presidencia de la República, en la LVIII legislatura el PRI
tenía la mayoría en el Senado con 59 senadores y el PAN, 47; mientras que en
Diputados, el PRI, 209 y el PAN, 206.
Y fue ahí
donde, entre tropiezos por su nueva situación, empezaron a valorar las mieles
de ser la primera minoría y volverse muy poderosos. El coordinador en el Senado
era Enrique Jackson y en Diputados, Beatriz Paredes Rangel.
A esta
fortaleza de primera minoría, con la habilidad de políticos como Manlio Fabio
Beltrones y Emilio Gamboa le sacaron un verdadero provecho los priistas,
quienes lograron hacer de la Presidencia de la Junta de Coordinación Política
casi una vicepresidencia.
Pero si no
saben ser oposición, tampoco saben defender en muchas ocasiones a sus
militantes y si no que le pregunten al exprocurador Raúl Cervantes, quién
sufrió los calificativos de fiscal carnal y prefirió renunciar al cargo.
Pero ahora,
con una oposición, en general, muy diezmada, el PRI demuestra una vez más su
gran facultad de apoyar al gobierno, que al parecer esa sí es parte de su ADN.
Y después de
que golpearon tan fuerte a su entonces procurador, que sólo quedó en encargado
de despacho, los priistas decidieron apoyar a Morena ayer en la aprobación del
listado de 10 personas que se enviará al Ejecutivo para que regrese una terna y
se elija al fiscal general.
En ese
listado se encuentra Alejandro Gertz Manero, quien tiene muchísimas
posibilidades de pasar de encargado de la Procuraduría General de la República
a fiscal general, que es la razón por la que la oposición acusó a Raúl Cervantes
de querer convertirse en fiscal carnal.
Y en una
demostración más de su falta de oficio como posición, el PRI le dio los votos
que le hacían falta a Morena para aprobar la Guardia Nacional.
El apoyo
para la votación en lo general del dictamen fue total, ya que de los 47
diputados priistas 42 votaron a favor y los otros cinco estuvieron ausentes.
Todavía
Morena tuvo un voto diferenciado ya que hubo tres abstenciones, las de las
diputadas Tatiana Clouthier y Lidia García Anaya y la del diputado Hugo Rafael
Ruiz; de los aliados, el PES tuvo una abstención de Ernesto D’Alessio.
Con el voto
del tricolor, Morena logró los 362 votos a favor para aprobar en lo general el
dictamen de esta reforma constitucional, que pasará al Senado de la República y
después a las legislaturas locales.
Si bien el
PRI sobrevivió en la oposición dos sexenios, ahora le costará más trabajo, ya
que en Morena a diferencia del PAN, saben apropiarse de las estructuras
territoriales y les puede pasar lo mismo que en la Ciudad de México, donde
pasaron a ser uno más de la ‘chiquillada’.
Además,
ahora son una fuerza muy poco representativa en el Congreso, por lo que es
imposible que su apoyo a Morena les dé poder.
Quizá ahora
sí, estamos frente a la muerte del dinosaurio que, al parecer, llega a sus 90
años con una enfermedad terminal.
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