Por VICE.com
Un video
colgado en el sitio web del Centro Fox presumía la oferta académica de la
temporada: se trataba de una invitación a inscribirse al Programa MIQ Líderes,
enfocado en desarrollar lo que algunos llaman “inteligencias múltiples”. Una
voz varonil explicaba que, mediante una serie de cursos, el alumno
desarrollaría habilidades de liderazgo basadas en la combinación de las
inteligencias emocional y creativa, tomando en cuenta el coeficiente
intelectual de cada persona. El promocional aún puede encontrarse en YouTube.
Tanto en la
impartición de las cátedras como en la organización de los cursos estarían Tony
Buzan, inventor de los mapas mentales y quien además había diseñado el
programa; Deepak Chopra, experto en la combinación de la medicina moderna, la
mente y el cuerpo; la pintora Lorraine Gill, a quien la BBC de Londres había
comparado con Paul Cézanne; el ajedrecista británico Raymond Keene y, por su
puesto, Vicente Fox Quesada, el ex Presidente que gobernó México de 2000 a
2006.
Para los
efectos del programa, Fox se presentó como un apasionado de los modelos de
liderazgo con orientación humana, compasivos y de servicio. Ofrecía compartir
experiencias e historias vividas en la casa oficial de Los Pinos. Daría tips,
consejos y asesoramiento especializado para generar empatía con los ciudadanos.
Decía que sus lecciones enriquecerían las perspectivas de los participantes.
Así, los
clientes llegaron. Entre 2013 y 2016, el Programa MIQ Líderes o de
inteligencias múltiples tuvo asistentes frecuentes: los funcionarios que
integraban el Gobierno de Enrique Peña Nieto. Instancias gubernamentales como
la Cancillería, el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras), la
Secretaría de Economía (SE), la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y
Urbano (Sedatu) y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), entre
otros, recurrieron a este entrenamiento de liderazgo organizado por el ex
Presidente.
Según el
historial de las fichas de los contratos que hoy se encuentra en el Portal de
Obligaciones y Transparencia (POT), la
administración de Peña Nieto le pagó al Centro Fox 39 millones 321 mil 479
pesos por cursos de liderazgo. Todos los contratos de este servicio los otorgó
por Adjudicación Directa; es decir, sin que hubiera concurso con otros
competidores. Por cursos de un solo día erogó casi 200 mil pesos.
Durante la
campaña presidencial de 2012, el panista Vicente Fox había hecho público su
respaldo a Peña Nieto, candidato del PRI. Amor con amor se paga, dicen.
LA PUERTA
GIRATORIA: DE PRESIDENTE A CAPACITADOR.
El 2 de
julio de 2000, postulado por el Partido Acción Nacional (PAN), Vicente Fox ganó
las elecciones presidenciales con una ventaja de siete puntos porcentuales
sobre Francisco Labastida Ochoa, del Partido Revolucionario Institucional
(PRI). Tenía 58 años de edad y consiguió un logro histórico: romper con los 71
años del tricolor en el poder. Aquel día de su triunfo una multitud le gritaba
en las calles: “¡No nos vayas a fallar!” “¡No nos vayas a fallar!” Según la
encuestadora Parametría, 70 por ciento de los electores lo aprobaba.
Seis años después, cuando entregó la
administración, la aceptación de su trabajo como mandatario había descendido a
51 por ciento, una cifra reprobatoria, según la misma Parametría. La biografía de Vicente Fox había
acumulado algunos fracasos. Las dos promesas fundamentales en su campaña no
fueron cumplidas: el índice de crecimiento económico del 7 por ciento quedó
debajo del 3 y las reformas estructurales no fueron posibles debido a la falta
de acuerdos en el Congreso de la Unión.
Pero había algo más. El hombre que
había prometido “agarrar peces gordos” como parte de su programa de combate a
la corrupción, sería investigado. La Secretaría de la Función Pública había
abierto una indagatoria en sus 32 cuentas bancarias. La dependencia compararía
el dinero en el banco con los datos de las declaraciones patrimoniales para
aclarar si se había enriquecido de manera ilícita. Vicente Fox estaba en
apuros.
Pero ello no
parecía pesar en sus decisiones. El 22
de enero de 2009 creó la empresa Servicios Corporativos Sociales S. A. de C. V.,
según consta en escrituras públicas de León, Guanajuato. Esta entidad tendría
el único propósito de brindar educación de liderazgo político. La albergó en el
Centro Fox, un extenso complejo con biblioteca, salones, una réplica de Los
Pinos y auditorio, ubicado en el kilómetro 13 de la carretera León-Cuerámaro,
en la comunidad de San Cristóbal, municipio de San Francisco del Rincón,
Guanajuato.
Cuando esta
rama académica del Centro Fox fue inaugurada, la Presidencia de la República la ocupaba Felipe Calderón Hinojosa
(2006-2012). También había emanado del PAN y la banda presidencial la recibió
del propio Fox, en medio de un conflicto postelectoral en el que los partidos
de izquierda reclamaban fraude. Pese a un mismo origen político, los
integrantes de la administración calderonista no acudieron a un solo curso de
liderazgo en el Centro Fox. En cambio, apenas arrancó el gobierno del priísta
Peña Nieto (2012-2018), hubo cinco instancias de gobierno que contrataron los
cursos de Fox en un solo año: 2013.
Esos tres
sexenios –Fox, Calderón y Peña Nieto– transcurrieron mientras Andrés Manuel
López Obrador hacía una larga campaña basada, en buena medida, en denunciar
fraudes electorales y corruptelas. Ahora como presidente no descarta juzgar a
varios ex presidentes, entre ellos el guanajuatense, si se aprueba la reforma
al Artículo 35 Constitucional para volver vinculatorias las consultas
ciudadanas.
En su
conferencia matutina del 20 de febrero, en Nuevo León, AMLO argumentó, ante la
pregunta de un reportero (1:05:50), primero sobre Fox: “Porque después de llegar
por un movimiento para establecer la democracia encabezó un operativo de fraude
electoral para imponer a Felipe Calderón”. Y sobre el segundo: “Porque utilizó
la fuerza y convirtió al país en un cementerio”. ¿Y el priísta?: “Queremos
enjuiciar a Peña (Nieto) por corrupción”.
Sin embargo,
matizó: “Yo soy partidario de hacer un juicio al régimen neoliberal, más que
encarcelar a estos personajes, porque eso nos llevaría a la confrontación”. Esa
consulta, la de preguntarle a la gente si quiere enjuiciar a los ex
presidentes, está planeada para el 21 de marzo.
EL ARRANQUE
DE PEÑA NIETO
En el archivo de contratos gubernamentales
consta que en el primer año peñanietista se entrenaron como líderes en el
Centro Fox funcionarios de:
–Banobras, dirigido por Alfredo del
Mazo Maza (2012-2015) y quien en 2017 ganaría las elecciones para gobernar el
Estado de México.
–La Secretaría de Economía, a cargo de Ildefonso Guajardo
Villarreal, uno de los principales negociadores del Tratado de Libre Comercio
para América del Norte ante el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
–La Secretaría de la Reforma Agraria, cuyo titular era Jorge Carlos
Ramírez Marín, quien posteriormente sería presidente de la mesa directiva de la
Cámara de Diputados. La dependencia sería transformada en de Desarrollo
Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu).
–La Secretaría de Relaciones
Exteriores, en cuya
silla principal estaba José Antonio Meade Kuribreña, quien en 2018 sería
candidato del PRI a la Presidencia de la República.
–La Comisión Nacional del Agua, dirigida por David Korenfeld, quien
renunciaría en 2015 envuelto en un escándalo de corrupción: usó un helicóptero
oficial para trasladar a su familia en su periodo vacacional.
Con los años, las dependencias que
más le encargaron cursos de liderazgo a Vicente Fox fueron, en primer lugar, la
SCT, con cuatro contratos. Luego la SRE con tres y Banobras con dos.
CURSOS DE
LIDERAZGO Y OPACIDAD.
El
politólogo de la Universidad de Guadalajara, Enrique Toussaint, expresa que los cursos de liderazgo tomados por los
funcionarios públicos eran un servicio cuyo contrato, hasta hace muy poco, era
normal. “Podían ser la manera en que el gobierno federal subsidiaba proyectos
como el Centro Fox”.
Para este
analista político, Vicente Fox no había
conformado por sí mismo liderazgo. “El liderazgo político depende de la
formación intelectual ideológica sólida y no de la acumulación de diplomas. Se
aprende con experiencia y la relación con la ciudadanía. El líder entiende el
papel de su ser en su tiempo. El ex Presidente tuvo un momento muy importante
en 2000 al romper con el priísmo en el poder y representar a un sistema
democrático. Pero como estadista no se distinguió. Y entonces, su personaje
político se convirtió en algo controvertido y no de líder”.
Nicolás
Loza, investigador político de la Facultad Latinoamericana de Ciencias
Sociales, expone que la puerta giratoria
en la que logró entrar Fox al pasar de ex Presidente a capacitador de líderes
durante el peñanietismo, muestra cómo la administración anterior “se
congraciaba” con el exmandatario. “Más que la búsqueda de aprendizaje era una
forma de hacer negocios. Fue un signo que ni uno ni otro intentó ocultar”.
UN DÍA DE
CLASES.
Por varios
cursos de un solo día, en 2014, la SCT,
cuyo titular era Gerardo Ruiz Esparza (anteriormente director de administración
de la CFE, de 1999 a 2005, en el sexenio de Fox), le pagó casi 200 mil pesos
por cada uno al Centro Fox. Los siguientes son los datos oficiales que
demuestran la forma de la contratación:
–“El Arte de la Ciencia y la Ciencia
del Arte” se impartió el 14 de abril de 2014 y significó una erogación de 190
mil 125 pesos.
–“El Líder en el nuevo Renacimiento”
representó 190 mil 125 pesos y fue impartido el 21 de abril de 2014.
–“Seguimiento
de Proyecto” costó 190 mil 125 y fue impartido el 28 de abril de 2014.
–“Meta-herramientas y aplicaciones”
costó 190 mil 125 y fue dictado el 7 de abril de 2014.
MEADE
RECURRIÓ A FOX.
En las elecciones
de 2018, el PRI postuló a José Antonio
Meade a la Presidencia de la República, y a Mikel Arriola Peñalosa al Gobierno
de la Ciudad de México. Los dos fueron derrotados. En la carrera presidencial,
Meade se quedó en el tercer sitio, con 16 por ciento de la votación. En la
capital del país, Arriola también se fue al tercer sitio, con apenas 14 por
ciento de los sufragios.
Los dos
aspirantes en ese proceso electoral tenían en común que los despachos a su
cargo, cuando fueron funcionarios públicos, pidieron los servicios de los
cursos impartidos en el Centro Fox.
De 2013 a 2014, Meade autorizó tres
contratos de la cancillería, uno para “servicios de capacitación” y dos para el
“Programa Líderes MIQ (Inteligencias múltiples)” que fueron tomados –cada uno–
por un solo funcionario. El primero duró cinco meses y cada uno de los otros
dos un semestre. Gastó en los tres 520 mil 394 pesos.
En mayo de
2018, Fox se tomó una foto con Meade, y anunció que apoyaba la candidatura
presidencial del abanderado del PRI.
En febrero
de 2016, Mikel Arriola fue nombrado
director del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Cinco meses después,
pidió el curso “Cuotas para Capacitación Externa” a Servicios Corporativos
Sociales del Centro Fox. Pagó 88 mil 500 pesos.
Luego de los amagues de López Obrador
–sobre la posibilidad de enjuiciar ex presidentes–, Fox luce descompuesto. Al
otro día del más reciente lance presidencial, el jueves 21 de febrero, se
difundió un video en el que Fox responde a AMLO, despeinado y con fallas de
dicción: “Señor presidente: todos coludos o todos rabones; a juicio, tú
también. Tú también vas a juicio, primero, por los más de 5 mil muertos por el
crimen y la violencia; los 175 personas quemadas vivas (sic) en tu afán de
dejarnos sin gasolina y controlar el huachicol; tu Fobaproa real e igual al
anterior, en ese rescate que estás haciendo de los fondos perdidos del rescate
del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México; 10 mil millones de dólares
que estás usando de fondos fiscales de los ciudadanos… Y tus crímenes
ambientales con el trenecito invadiendo la Selva Lacandona, las selvas hermosas
de Chiapas y de Tabasco y de aquellos estados, y el crimen ambiental en el caso
de la refinería de Dos Bocas. Así que todos coludos, todos rabones, todos a
juicio, según tú”.
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