Luis Pazos.
Sería un grave error
del gobierno mexicano colocar al gobierno de EUA como culpable de todos
nuestros males, al igual que los gobiernos de Castro en Cuba y de Chávez y
Maduro en Venezuela. También sería una
equivocación del gobierno tratar de capitalizar el rechazo de la mayoría de
mexicanos a las políticas migratorias y fiscales de Trump para recuperar
popularidad mediante llamados a la unidad y cerrar filas con el Presidente ante
una amenaza externa.
Hay que dejar claro,
como lo hago en el libro EPN: EL RETROCESO, que las causas del bajo
crecimiento, el incremento de la inflación, del precio del dólar, de la deuda
del sector público y de la quiebra de Pemex, son internas. Esos males se engendraron por políticas
económicas y sociales equivocadas en los primeros cuatro años del gobierno del
presidente Enrique Peña Nieto, antes de la llegada de Donald Trump a la
presidencia de los Estados Unidos.
Es cierto, las
políticas migratorias y proteccionistas de Trump pueden agravar la crisis
económica por la que atraviesa México, pero no la engendró Trump. Si por
motivos políticos- electorales el gobierno generaliza la idea entre los
mexicanos que Trump es el origen de nuestros males económicos, y postergan ajustes necesarios para
reducir desequilibrios, como en los primeros cuatro años de gobierno, en 2017 y
2018 la economía estará peor, pero dirá el gobierno que se debe a Trump.
Las políticas de Trump, que influirán en un aumento del
riesgo país, solo se pueden
contrarrestar con una verdadera austeridad en el gasto público, que frene el
crecimiento de los requerimientos financieros del sector público, pero no
mediante más impuestos y gasolinazos, sino cortando gastos, reduciendo
impuestos y flexibilizando las leyes laborales, para que bajen las cargas a los
creadores de empleos y se generen más, para ofrecerles trabajo a los mexicanos
que regresen de los Estados unidos, y se originen las condiciones de
competitividad fiscal para atraer inversión ante los probables impuestos a las
exportaciones a los EUA.
Sin esos cambios, todo lo demás para contrarrestar a Trump:
llamados a la unidad y a la dignidad, serán puras palabras sin ningún efecto
para mejorar la situación de México y reducir los efectos de sus políticas.
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