Por Sara
Pantoja.
El hombre más rico de México y de los
más acaudalados del mundo, Carlos Slim y su familia; Olegario Vázquez Raña,
creador del Grupo Empresarial Ángeles; Juan Francisco Ealy Ortiz, presidente
ejecutivo de El Universal; los periodistas Joaquín López-Dóriga y Lolita de la
Vega, y la actriz y exlegisladora Carmen Salinas eran solo algunos de los
personajes que gozaban de la protección de policías escoltas pagados por el
erario capitalino, en la administración del hoy senador Miguel Ángel Mancera
Espinosa.
Fuentes del
gobierno capitalino aseguraron a apro
que dichos personajes, además de diputados locales y federales, y algunos
exfuncionarios capitalinos, tenían protección de policías Preventivos y de
Tránsito, de entre los mil 400 que estaban asignados por orden del actual
senador por el PRD y sus tres distintos secretarios de Seguridad Pública -Jesús
Rodríguez Almeida, Hiram Almeida Estrada y Raymundo Collins Flores-, y que, a
su vez, le costaban a la administración capitalina 21 millones de pesos
mensuales.
El pasado 12 de diciembre, apenas
siete días después de tomar posesión de la jefatura de gobierno, Claudia
Sheinbaum denunció dicha situación y anunció que esos elementos policíacos, así
como las patrullas usadas para esos servicios, fueron reintegrados a las
labores de la dependencia.
“Se acabaron los privilegios y, sobre
todo, no es justo que la ciudadanía no tenga esos policías en las calles y,
que, de manera gratuita, estuvieran cuidando a determinadas personas”, dijo entonces.
Y es que, explicó, la asignación de estos escoltas
dependía del criterio del jefe de la policía y del jefe de gobierno. De hecho,
detalló que, en los últimos meses esa práctica aumentó y se detectaron casos en
los que una sola persona tenía hasta 10 escoltas.
Los
privilegiados.
De acuerdo
con las fuentes consultadas, Slim Helú,
sus hijos y demás familiares tenían decenas de uniformados a su servicio además
de, al menos, dos moto-patrullas, sin pagar un solo centavo, aun cuando su
acaudalada fortuna les permitiría pagar ese mismo servicio que ofrece la hoy
Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), mediante las policías Bancaria
Industrial (PBI) y Auxiliar (PA).
En un
intento por mantener el privilegio, Vázquez
Raña aceptó el retiro de los escoltas, pero pidió que “por lo menos le dejaran
el potro”, es decir, el policía de
Tránsito que anda en motocicleta y que puede cerrar la circulación en cualquier
momento.
No es un
secreto que, hasta hace poco, cada vez
que Ealy Ortiz entraba y salía de El Universal, policías en motocicleta o
patrulla de Tránsito cerraban la circulación en la avenida Bucareli al cruce
con el Paseo de la Reforma, y minutos después, cuando éste salía en su auto
blindado, la liberaban. Fuentes de información aseguran que ahora ya no lo
hace, pues los escoltas privados no tienen esa facultad.
Según la
información recabada, Lolita de la Vega,
conductora del programa de radio Frente a frente, en Radio Fórmula y Televisión
Azteca, lanzó un reclamo directo a integrantes del gobierno capitalino por la
decisión de retirarle la escolta: “los hago responsables de mi seguridad, de lo
que me llegue a pasar”.
El
exsecretario de Movilidad y Gobierno, quien controlaba políticamente a la
ciudad y a parte del PRD y que ahora es diputado federal, Héctor Serrano, también gozaba de la protección de escoltas gratuitos,
aunque cuando inició la actual administración, dejó de utilizarlos.
A quienes también les quitaron ese
privilegio fue a exjefes de gobierno como José Ramón Amieva. No obstante, Mancera Espinosa aun los conserva, amparado por la ley que dicta que
debe pasar cierto tiempo bajo seguridad, después de dejar el cargo de jefe de
gobierno.
Además de la SSC, la Procuraduría
General de Justicia capitalina (PGJ) también tenía elementos de la Policía
Judicial asignados de manera gratuita al menos a 10 funcionarios, diputados y
empresarios, entre ellos Alejandro Martí, presidente de la organización civil
México SOS.
El pasado 21
de diciembre, su titular, Ernestina
Godoy, ordenó retirar a los servidores públicos de ese servicio. Y detalló que
el mencionado empresario era cuidado por un comandante y cuatro policías de
Investigación, pertenecientes al área que dirigía Raúl Peralta.
En 2008, su
hijo Fernando Martí fue secuestrado y asesinado en la Ciudad de México por la
banda de Los Petricciolet, pese a haber pagado el rescate.
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