Georgina
Morett.
A diferencia del sexenio de Vicente
Fox, en que los gobernadores priistas se convirtieron en virreyes, en el actual sexenio parecen casi
inexistentes, muchos han sido abucheados en actos con el Presidente de la
República y sólo uno de ellos se mueve en la búsqueda de la dirigencia de su
partido.
De los demás gobernadores priistas
podemos asegurar que dejan sentir su presencia con los legisladores federales
de sus estados, sobre todo en la aprobación de la Guardia Nacional; sin
embargo, será difícil que tengan una intervención directa en la elección de la
dirigencia tricolor.
El único que hace todo por ser visto
para buscar la presidencia del PRI es Alejandro Moreno, gobernador de Campeche,
quien a la más vieja usanza del tricolor busca quedar bien con el Presidente de
la República, Andrés Manuel López Obrador, para encabezar a su partido.
Esto podría ser considerado una
contradicción, pero es claro que en el ADN priista no existe el gen que los
convierte en oposición y la gran mayoría de ellos sólo saben hacer política
quedando bien con el poder en turno.
Y así, Alejandro Moreno pasó de calificar a López
Obrador de esquizofrénico a tomarse fotos con él, poner su imagen en los videos
del gobierno de Campeche y agradecerle en Twitter.
Finalmente, Alejandro Moreno termina su mandato en 2021
y la renovación de la dirigencia del PRI será en agosto próximo, por lo que le
daría vigencia política quedar en la presidencia de su partido.
Pero el mandatario de Campeche fue también el
primero en ser abucheado en un evento con López Obrador y de ahí tuvieron la
misma suerte al menos siete gobernadores priistas, los de Tlaxcala, San Luis
Potosí, Estado de México, Oaxaca, Guerrero, Coahuila y Zacatecas, que
obviamente no son los únicos, pues le sucedió ayer a Cuauhtémoc Blanco y eso
que llegó al poder con las siglas de Morena.
De estas rechiflas el único que
mantuvo una posición absolutamente digna y respondió en Twitter fue el
gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo, mientras los demás priistas han
aguantado sin chistar.
Por eso es difícil que alguno de los
12 gobernadores priista intervenga en la elección de su partido, están mucho
más preocupados por su sobrevivencia que por mantenerse como una fuerza
política, además están claros de que Morena es un partido que les puede quitar
toda la base social.
Pero en el PRI, a sus casi 90 años, todavía hay
quienes luchan por su sobrevivencia y están conscientes que la mejor forma es
recomponer al partido desde los estados, para lo cual se están renovando tanto
las dirigencias estatales como los consejos políticos.
El
secretario de Organización, Héctor
Gutiérrez de la Garza, nos explica que cuando llegaron al partido había 21
Comités Directivos Estatales vencidos y qué ahora hay sólo 10, pero subraya que
lo más importante es que se eligieron mediante convenciones de delegados en las
que participaron los militantes priistas. Respecto a los Consejos Políticos nos
informa que ahora hay 23 vigentes y qué dos más están en proceso de lograrlo.
Así, el PRI se prepara para su elección interna,
que será abierta a militantes, y también para su cumpleaños número 90. Lo que
quedará claro a finales de año, ya que por ahí de agosto será la elección, es
si el PRI tiene posibilidades de sobrevivir o lo veremos desaparecer poco a
poco.
En 2021
habrá elecciones en 15 estados, de los cuales son priistas 8, ahí se definirá
su permanencia política.
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