Por Sanjuana
Martínez.
¿Cuántos
huachicoleros de cuello blanco hay? Hasta
ahora no conocemos la lista de las empresas huachicoleras, aunque hay un nombre
que sobresale: Hidrosina, la gran cadena de gasolineras propiedad de William
Jorge Karam Kassab.
El huachicol fue durante varios
sexenios un delito a la vista de todos. Hidrosina, representa el paradigma de
la impunidad que benefició a sindicalistas de Pemex, funcionarios, autoridades
y empresarios.
Su expediente tiene dos años de
antigüedad. Y nadie hizo nada, ni siquiera el entonces el director de la Unidad
de Inteligencia Financiera de Hacienda, José Antonio Meade, mucho menos la PGR
bajo el mando de Raúl Cervantes.
La mancha del huachicol se extiende y
va cubriendo a funcionarios de los anteriores sexenios. Por ejemplo, durante el
sexenio de Enrique Peña Nieto — ahora de paseo en Madrid con una modelo, según
las fotos publicadas— la impunidad salpicó a varios funcionarios.
En concreto,
durante el 2016 y 2017, Hacienda ha
detectado a 11 empresarios que no adquirieron combustible a Pemex, pero sí
vendieron combustible, lo cual, deja al descubierto que presuntamente compraron
huachicol.
Es el caso de Karam Kassab, dueño de
la red de gasolineras más grande México, un empresario que está señalado por
ser “prestanombres” del ex Gobernador corrupto de Veracruz, Javier Duarte, y
por ser parte del famoso ecocidio en el Manglar de Tajamar.
Los hermanos
Jorge William y Paul Karam Kassab
construyeron un emporio bajo el apoyo del Partido Revolucionario Institucional
(PRI), un partido que repartió la propiedad de gasolineras con su
correspondiente huachicol, a funcionarios y ex funcionarios, y políticos de
distinto nivel.
El Club del Huachicol priista y
panista va quedando al descubierto.
Los hermanos Karam Kassab por
ejemplo, obtuvieron 193 permisos para operar gasolineras de parte de la
Comisión Reguladora de Energía (CRE); 34 de los mismos están en el Estado de
México, y 26 en Veracruz y Tamaulipas.
En los
últimos 30 años, los hermanos Karam Kassab
se convirtieron en millonarios haciendo negocios bajo el amparo del poder
político del PRI, con personajes como el ex banquero yucateco Carlos Cabal
Peniche, amigo de Carlos Salinas de Gortari; también con Moisés Mansur
Cysneiros, incluido en el expediente judicial del lavado de dinero de Javier
Duarte.
Los
hermanitos muy conocidos en el ambiente
político y gasolinero le vendieron un departamento a otro hombre clave de este
negocito: Emilio Lozoya Thalmann, ex Secretario de Energía y papá del muy investigado,
pero aún impune Emilio Lozoya Austin, ex director de Pemex y pieza clave en el
fraude del caso de sobornos por parte de Odebrecht, que supuestamente se
utilizaron en la campaña presidencial de Peña Nieto.
En fin, la madeja de corrupción de
los combustibles y el respectivo huachicol, incluye más nombres, todos
millonarios por supuesto:
los hermanos Isaa Tafich, Rogelio
Montemayor Seguy, Antonio Juan Marcos Issa, Salomón Issa Tafich y hermanas,
Carlos Mouriño Terrazo, hermano de Juan Camilo Mouriño quien falleció en
accidente aéreo en la emblemática torre Pemex, la familia Loret de Mola
Gómoroy, Antonio Vega Serrador o el ex Gobernador Roberto Borge Angulo o Anuar
Fayad Hassan Vega.
El imperio del huachicol es amplio y
diverso. Poco a poco nos vamos enterando de quienes componen esta red
delincuencial y en particular de sus cómplices.
Santiago
Nieto Castillo, el jefe de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), dijo en su reciente comparecencia ante la
Cámara de Diputados, que hay 33 hombres de “negocios” denunciados y otros 188
terceros relacionados, por tener operaciones de depósito por más de 5 mil
millones de pesos y retiros por más de mil 033 millones de pesos.
Lamentablemente, Nieto Castillo se
limitó a decir que se trata de un “ex Diputado, un ex Presidente Municipal,
cuatro ex funcionarios de Pemex…” y muchos más “fantasmas” sin nombre.
Los mexicanos merecemos información.
Tenemos derecho a saber quiénes son los causantes del robo del siglo del
huachicol. Tanto así, que urge saber los nombres de los “zares” del huachicol
para que dejen de hacer “negocios” a costa del dinero de los mexicanos.
La
información es crucial. Por lo menos, ya
conocemos el nombre del juez que protege a los huachicoleros de cuello blanco.
Es el juez décimo de distrito, Francisco Gorka Migoni Goslinga, quien ordenó
desbloquear 32 cuentas bancarias de Hidrosina, propiedad de los poderosos
hermanos Karam Kassab, cuya fortuna es incalculable y sigue creciendo, mientras
ellos gozan de libertad.
Las medidas contra el huachicol
deberían incluir la inhabilitación de este tipo de “empresarios” para seguir
haciendo “negocios”. Si no se les procesa y condena debidamente con cárcel, por
lo menos que se les quite el dinero mal habido para que vuelva a las arcas del
erario y pase a beneficiar a todos los mexicanos. Urge un poco de justicia
poética.
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