Atzayaelh
Torres.
Seis días después de que tomó la
dirección general de Pemex, Octavio Romero Oropeza tuvo su primera reunión con
el Consejo de Administración de la petrolera. Ahí, le aprobaron la construcción
de la refinería en Dos Bocas, y le instruyeron la realización de las gestiones
necesarias para dicho fin.
De acuerdo
con el Acta de la Sesión Extraordinaria del 7 de diciembre de 2018, de igual forma, el Consejo de
Administración de Pemex le pidió a su director general presentar a la brevedad
“el Plan de Negocios de Petróleos Mexicano y sus Empresas Productivas
Subsidiarias actualizado, con los proyectos estratégicos de la empresa y con
los recursos financieros respectivos”, pero ese día no ha llegado, y quizá no
llegue, pues por ley no hay un plazo.
En su lugar
y una semana después de esa reunión, el
15 de diciembre se presentó el Plan Nacional de Producción de Hidrocarburos con
el que se pretende “rescatar”, pues así lo ha expresado reiteradamente el
Presidente López Obrador, a Pemex. Sin embargo, el Plan de Negocios, o el manual operativo, la tesis, la carta de
navegación, la hoja de ruta que respaldará la ambiciosa estrategia operativa
quedó, por decirlo así, en el ‘limbo’.
En este contexto Pemex llegará el
lunes a un aniversario más que simbólico de la expropiación cardenista, sobre
todo por la carga de nacionalismo en el discurso de hace más de dos décadas del
hoy Presidente de la República; así, la estructuración de un Plan de Negocios
detallado resulta más que necesario y podría ayudar a calmar las aguas de los
feroces y difíciles mercados financieros internacionales.
Si es mucho
pedir, en ese nuevo documento que
sustituiría al de 2017-2021, que no pudo concretar ni una de las metas
estratégicas, Pemex debería considerar incluirle una buena ronda de farmouts
(que no consiguió el gobierno ‘reformador’ de Peña, mismo que solo amarró 3 de
60), una herramienta de la reforma energética que para nada violenta el
discurso de soberanía energética, pues Pemex continuaría teniendo el control de
los proyectos y aprendería mucho.
Sin embargo,
una cosa es cierta, el gobierno no
quiere pasar por la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), pues no se van a
arriesgar a no tener el control de la asignación de esos contratos, ¿una pista
más de los cambios que se preparan a la Ley de Hidrocarburos?
Nada impide una estrategia así,
incluso podría ser aguas profundas del Golfo de México, área prometedora,
atractiva para los grandes jugadores de la industria, que por el momento no
está contemplada dentro del pull de campos que Romero Oropeza tiene en mente y
en el Plan del 15 de diciembre.
¿La foto con
Romero?
Una de las grandes interrogantes del
esperado evento del 18 de marzo en la Refinería de Tula, Hidalgo, será la
asistencia del líder petrolero Carlos Romero Deschamps, quien ante la
imposibilidad de reunirse en privado con el Presidente López Obrador durante la
transición, se desvivió en desplegados dando su apoyo (no solicitado) al plan
energético del mandatario en los primeros días de su gobierno.
Lo cierto es que el Presidente López
Obrador ha mantenido mucha distancia de Deschamps, y públicamente ha
manifestado que se mantendrá respetuoso de la vida sindical de Pemex, sin
embargo, no es un secreto el apoyo que han recibido desde Morena los de Petromex,
la organización laboral que busca aprovechar la Reforma Laboral para que le
tomen nota como sindicato paralelo a de Deschamps y puedan irlo debilitando
poco a poco.
¿Romero por
fin podrá tomarse la foto con quien ahora pretende hacer su líder?
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