Dolores
Padierna.
El hecho de que las esperanzas de
millones de mexicanas y mexicanos estén puestas en el gobierno de Andrés Manuel
López Obrador, resulta extraño solamente para aquellos que, a estas alturas,
siguen cerrando los ojos a la herencia de los últimos 30 años: una herencia
hecha de lastimosa desigualdad, inseguridad, violencia y corrupción
desenfrenada.
Todos los estudios de opinión nos
muestran que el llamado de López Obrador para cambiar de fondo el rumbo del
país, cuenta ahora con un respaldo mayor que el expresado en las urnas el año
pasado.
El optimismo no alcanza a algunos
organismos y especialistas que, frente a decisiones del gobierno y la
persistencia de nubarrones en el entorno internacional, han revisado a la baja
los pronósticos de crecimiento para el presente año y el venidero.
“Estamos conscientes del escepticismo
natural de nuestro objetivo anual (de crecimiento) de 4.0 por ciento durante el
sexenio. Acepto el reto”, dijo el Presidente en su mensaje por los primeros 100 días de gobierno.
Entre los factores a considerar
respecto de la marcha de la economía, tenemos un tipo de cambio que ha mantenido
una tendencia a la baja. En diciembre de 2018 promedió 20.26 pesos por dólar,
igual que en noviembre; en enero de 2019 bajó a 19.18 y en febrero aumentó
marginalmente a 19.21. Durante este periodo el peso se ha apreciado 5.2 por
ciento.
La Bolsa Mexicana de Valores ha
mantenido una tendencia al alza, acumulando una ganancia marginal de 1.1 por
ciento respecto de noviembre de 2018.
La inflación ha mostrado una
tendencia decreciente. En diciembre de 2018 fue de 4.8 por ciento, mientras
durante la primera mitad de febrero se redujo a 3.9, (dentro del rango
establecido por el Banco de México). La inflación subyacente, que es la que
refleja de mejor manera el comportamiento generalizado de los precios,
disminuyó del 3.7 al 3.5 por ciento.
Si bien existen algunos signos de una
desaceleración económica, esto no significa que necesariamente se convertirá en
recesión. A este punto se refirió el Presidente de manera explícita el pasado
lunes 11 de marzo, cuando, tras reconocer que la economía crece poco, agregó
que “no hay ni asomo de recesión como quisieran nuestros adversarios
conservadores, o como pronostican de mala fe sus analistas. Se van a quedar con
las ganas”.
En
contrapunto, existen indicadores que
apuntan al optimismo. El Presidente hizo un recuento en el arranque de la
semana.
Mencionó, entre otros aspectos, los
700 mil millones de pesos que se obtendrán de la política de austeridad
republicana y del combate a la corrupción; la apreciación del peso; la
inflación general, que bajó de 6.9 a 4.4 por ciento en promedio; la confianza
del consumidor, que ha alcanzado máximos históricos de 120 puntos en el primer
bimestre de 2019.
A ese
recorrido por los primeros días sumó la
recaudación de 703 mil 900 millones de pesos, cifra superior en ocho mil millones
a lo programado en la Ley de Ingresos; el crecimiento de la recaudación del
Impuesto sobre la Renta; así como el incremento salarial de 16 por ciento (con
excepción de la frontera norte), que ayudará a fortalecer el mercado interno.
Otros datos disponibles apuntan a un
debilitamiento de la economía, pero no sólo durante los primeros meses de la
actual administración, sino como una tendencia presente a lo largo de 2018.
El INEGI calcula dos indicadores compuestos que
miden la trayectoria de la economía. Uno de ellos, el indicador cíclico
adelantado mide las perspectivas futuras de la economía y se construye a partir
de los siguientes indicadores: a) tendencia del empleo en las manufacturas; b)
indicador de confianza empresarial, momento adecuado para invertir; c) índice
de precios y cotizaciones de la Bolsa Mexicana de Valores; d) tipo de cambio
real; e) tasa de interés interbancaria de equilibrio, y f) índice bursátil de
Estados Unidos.
Vale la pena
anotar que la confianza empresarial para invertir, que se redujo entre octubre
y diciembre de 2018, aumentó en enero y febrero de 2019, lo que puede ser una
buena señal para la inversión privada, fundamental para el crecimiento
económico.
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