Por Mathieu
Tourliere.
Algunos de
los informes que publicó ayer la Auditoría Superior de la Federación (ASF) demuestran que Rosario Robles Berlanga
mintió nuevamente cuando se defendió sobre la participación de las secretarías
de Desarrollo Social (Sedesol) y de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano
(Sedatu), en los esquemas de desvíos multimillonarios conocidos como Estafa
Maestra.
Entre sus argumentos engañosos, la
exfuncionaria aseveró que las dependencias a su cargo nunca malversaron fondos,
pues se limitaron a celebrar convenios de servicios con entes públicos
estatales. Varias veces dijo que, si aquellos entes estatales subcontrataron a
empresas fantasmas, era problema de ellos.
Sin embargo,
nuevos testimonios recabados por el
personal de la ASF derrumban esa versión y confirman que los entes estatales
sólo sirvieron de intermediarios de papel, pues todas las operaciones de
contratación de empresas fantasmas y simulaciones de servicios se llevaron a
cabo desde la Sedesol y la Sedatu.
Interrogado
por los auditores, el rector de la
Universidad Politécnica de Tlaxcala afirmó que la Sedatu “fue quien propuso el
nombre de las empresas a contratar, en virtud de tratarse de trabajos
especializados”, que la dependencia “sugirió la contratación de estas empresas”
y que la institución académica no tuvo contacto con las empresas contratadas.
“La (Universidad) no realizó ningún documento, todo fue preparado y proporcionado por
Sedatu…”, abundó. Y sostuvo que las actas de entrega-recepción, con las que la
dependencia justificó que se prestaron los servicios, “fueron realizadas por la
Sedatu al 100%, a la (Universidad) sólo nos llevaban el documento final para
recabar la firma correspondiente de los documentos”.
En la misma
auditoría, el apoderado de una de las
empresas subcontratadas afirmó que su representada sólo tenía trato con la
Sedatu y que la universidad “solo fungió de manera administrativa para la
realización del pago correspondiente”.
Estos testimonios se sumaron a los
recabados en auditorías anteriores, donde también se mostró que los esquemas
fraudulentos fueron diseñados desde el equipo directivo de las dependencias
administradas por Robles.
Un ejemplo: empleados de Radio y Televisión de Hidalgo
(RTH) afirmaron a los funcionarios de la ASF que en mayo de 2015 acudieron a
las oficinas de la Sedesol, donde recibieron de la Dirección General de
Recursos Materiales (DGRM) un paquete de 36 contratos con 27 proveedores, ya
elaborados y listos para firmar, además de dos cajas con los “entregables”, por
los cuales la Sedesol se comprometía, en se mismo instante, a pagar por 601
millones de pesos.
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