Salvador
Camarena.
Es una
paradoja. El Presidente día con día, dale que dale, en contra de los
“conservadores”, pero al mismo tiempo algunos de estos se sienten de lo más a
gusto en los tiempos de AMLO, al grado de que, en estos meses de nuevo
gobierno, brotan como hongos iniciativas para limitar derechos a las mujeres.
Con un
sentido de la oportunidad que sólo puede ser tomado como un desplante, así de
empoderados se sienten: dos días antes del día que conmemora a las mujeres, el
senador (ay República) Eruviel Ávila presentó una iniciativa para garantizar
“el derecho a la vida” desde la concepción.
Aunque el
mexiquense incluyó en su propuesta la idea de también hacer una ley
reglamentaria que prohíba encarcelar a mujeres que aborten, la jugada del
senador priista está alineada con expresiones que no sólo se han quitado la
máscara con la llegada de López Obrador, sino que incluso militan en las filas
de Morena (hola senadora, ay República, Lilly Téllez).
Tan solo la
semana pasada, el Congreso de Nuevo León aprobó, con los votos del PRI, PAN, PT
y Morena, una ley contra el aborto que llevaba cuatro años congelada. Y en esos
mismos días, en Chihuahua, se anunció la conformación de un bloque partidista
en el Congreso de ese estado –conformado, según reportes de prensa, por
diputados de Movimiento Ciudadano, PAN, PES, Nueva Alianza, el Partido Verde y
el PRI– para impedir que se legisle la interrupción del embarazo.
Parece que
abrir la posibilidad de muertes de mujeres –orilladas a abortar en condiciones
de alto riesgo– tiene un nuevo permiso a partir del 1 de diciembre.
Y cómo no se
van a envalentonar los portadores de tan retrógrado estandarte, si ves al
Presidente de la República enviar a dos candidatas a un puesto en la Suprema
Corte de Justicia de la Nación que declaran que están “a favor de la vida”.
Para no ir
más lejos, Yasmín Esquivel, la que finalmente resultó electa como nueva
ministra de la Corte, dijo en su comparecencia ante los senadores que la
examinaban para tan importante cargo que: “evidentemente, yo estoy a favor de
la vida. Sin embargo, no es un tema personal ni ético, es un tema donde
tendremos que ajustarnos a lo que la legislación haya establecido. ¿Por qué?
Porque quien conoce mejor la región, quien conoce mejor el estado, pues son los
diputados locales, ellos saben cuál es el entorno, y en función de ese entorno
van a legislar y nosotros tenemos que ajustarnos a lo que ellos legislen y
adaptarnos a favor de lo que ellos decidan en cada caso en particular”.
La ministra
empodera a las legislaturas locales que podrían ir en contra de criterios ya
establecidos por la Corte, como en el caso del matrimonio homoparental con
adopción incluida, tema sobre el que Esquivel dijo en el Senado que “se tiene
que revisar si es conveniente para el niño llegar a una familia donde los dos
sean del mismo sexo”.
Hay quien
piensa que las mujeres podrían ser el verdadero contrapeso para Andrés Manuel
López Obrador.
Yo creo que
no hay que andar diciendo qué tienen y qué no tienen que hacer las mujeres.
Pero no está
de más advertir que quizá estamos en un momento en el que los derechos de las
mujeres sirven de moneda de cambio para que políticos conservadores le den al
gobierno federal todo lo que les pida, pues coinciden en un conservadurismo
que, por si fuera poco, tiene detrás amplio respaldo económico.
Las mujeres
parecen carne de cañón en estos tiempos de demonios conservadores sueltos.
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